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martes, 5 de septiembre de 2017

VÍCTOR HUGO 1802 - 1885. Un ensayo de Victoria Gonzáles Badani






UNA LECCIÓN DE COMPROMISO

                                  Es fácil ser bueno, lo difícil es ser correcto.
                                  Víctor Hugo  1802 -1885.

Desde antiguo, los personajes que se destacaron por sus condiciones extraordinarias, han influenciado en la vida de los demás, de un modo u otro.

Este personaje, todo un ejemplo de consecuencia,  nace en Besanzon - Francia.  Es uno de los hombres más influyentes en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX.   El legado que nos dejó  en sus obras, en especial,  la  más representativa de su espíritu “Los Miserables” es un llamado a las conciencias a defender los valores superiores desde “el lugar en el que nos encontremos, por muy modesto que éste sea y la situación socio-histórica que vivamos”.  

Víctor Marie Hugo – Víctor Hugo, nace el  26 de febrero de 1802, fue un poeta, dramaturgo, dibujante y escritor romántico, considerado como uno de los escritores más importantes en lengua francesa y un político e intelectual comprometido.

Fue partidario del régimen monárquico, aunque poco después, se inclinó por adoptar ideas republicanas y humanísticas, las que cultivó y conservó  durante su vida.

A los 14 años se despertó su vocación literaria, con su obra “Seré Chateaubriand o nada”. Se refería a Francois-René Chateaubriand, considerado el padre del romanticismo francés. Su obra, era modelo de perfección para el propio Víctor Hugo, concepto que persiguió con verdadera pasión y que fue el que lo hizo grande. Decía que “era necesario seguir un ideal, hacer bien las cosas y poner la mirada en alto para levantar el vuelo”.  

En 1819, junto a sus hermanos, fundó la revista “El conservador literario”, adjudicándose ese mismo año el Premio de la Academia de los Juegos Florales.  Tenía 17 años.  
   
En su obra inicial, se destacan “Odas  poesías  y Baladas”, su poesía lírica y épica.  Entre sus novelas “Nuestra Señora de París” (1831),  una genial descripción del París de Luis XVI, y en obras posteriores,  “Napoleón el pequeño” (1852), “La leyenda de los siglos” (1859-1883) denuncia en tono satírico,  el reinado de Napoleón III, del que era muy crítico. Lo consideraba un líder autoritario e ineficaz que llevó a Francia a dudosas y desastrosas  aventuras militares en el extranjero. Su novela, “Los miserables” (1862), es una enconada defensa de las clases más desfavorecidas,  que contribuyó a la morigeración de las leyes penales francesas; “si los tratáis como bestias, así se comportarán” sentenciaba.
                        
Entre sus obras teatrales más representadas está “Cromwell” (1827), “Hernani” (1830), que enfrentó a los partidarios del teatro clásico y los románticos convencionales;  Marion Delorme (1831), que recibió la censura gubernamental, “El rey se divierte” (1832) adaptado por Verdi para su ópera Rigoletto en 1851 y “Ruy Blas” (1838). Las hojas de otoño (1832) o Las contemplaciones (1856) y  Los castigos (1853)  evidente crítica contra Napoleón III.

Pronunció numerosos discursos sobre temas políticos,  la defensa del litoral, la condición de la mujer, a favor de la escuela laica y gratuita, de la paz, del sufragio universal y contra la pena de muerte.
Vivió dolores y aflicciones propias y ajenas. El fallecimiento de su hija y su esposo, en un naufragio, cuya noticia la supo por la prensa a su regreso de un viaje a Valencia (España), lo sumió en una gran angustia, de la que nunca se recuperó. Tres años después escribió un hermoso soneto en su recuerdo.

Vivió también el exilio durante 20 años, al asumir Napoleón III,  Segundo Imperio francés (1852-1870), luego de un golpe de estado.

Sin duda, la gran obra, Los Miserables, protagonizado por Jean Valjean, lo convirtió en un personaje emblemático. La importancia, el mérito que tiene, es mucho más que un buen libro de lectura. Nos sumerge en el razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. Está inspirado en la vida de otro personaje tan real como él. Francois Vidocq, un criminal que acabó inaugurando la Policía Nacional francesa, organismo del que llegó a ser Jefe, encarnado por el Inspector Yavert.

 El primero, es el desgraciado que tras robar una hogaza de pan para llevar como único alimento a su familia, en años de agitación social, es detenido y condenado a 5 años de cárcel, que luego de un intento de fuga,  finalmente se convierten en largos 30 años. Pero la excarcelación no significaba necesariamente la libertad para un hombre de su condición. Tendría que aprender a vivir en un mundo desconocido, ajeno, hostil, al que cuestiona y odia por castigarlo por sobre su falta, sin derecho ni a ser escuchado.

El segundo, el Inspector, representa el deber en todo rigor, sin matices ni miramientos, producto de sus propios conflictos internos y ejerce una persecución implacable y obsesiva como única obligación.
Sin embargo, en el espíritu de Víctor Hugo, que también lo plasma en sus personajes, éstos se redimen, igual que el propio inspirador de ellos y ambos se reencuentran con la fe en el prójimo, en la vida y en Dios.

La impresionante biografía de F. Vidocq, dio cabida también, para que otros destacados escritores lo inmortalizaran; Alejandro Dumas, en “El Conde de Montecristo”, Balzac, en uno de los personajes de su magna obra “La Comedia Humana”.

Víctor Hugo, muere a los 83 años. La Tercera República le honró con un funeral de Estado, celebrado el 1 de junio de 1885, y la inhumación de sus restos en el Panteón de París, con la asistencia de más de dos millones de personas.

Nota: Mario Vargas Llosa, (hace aproximadamente 1 año) en una charla-entrevista, Cátedra Alfonso Reyes, Monterey – México- titulada “mis pasiones literarias”- dice, que la obra de Víctor Hugo, “no ha envejecido, que sigue vigente y que se han escrito tantos libros sobre él y su obra, (y se siguen escribiendo), que nadie viviría lo suficiente para leerlos todos. Sólo, los que registra la Biblioteca de Francia, tomaría entre 25 a 30 años, leyendo 16 horas diarias de lunes a sábado”.

Septiembre 2017.

Victoria Gonzáles Badani
Periodista y escritora





LOS MISERABLES EL MUSICAL, VUELVE A LOS ESCENARIOS ESPAÑOLES

Después de casi 30 años haciendo historia, el musical más célebre del mundo vuelve a los escenarios españoles.

Visto por más de 65 millones de espectadores, traducido en 22 idiomas y representado en más de 42 países, LOS MISERABLES es una historia atemporal y universal.

Esta nueva producción creada con motivo de su 25 aniversario, cuenta con una puesta en escena renovada que incluye, entre otros elementos, la proyección de los dibujos de Victor Hugo. Ahora llega por primera vez a más de 20 ciudades españolas.

Ambientada en la Francia revolucionaria del siglo XIX, LOS MISERABLES cuenta una cautivadora historia de sueños rotos, amor no correspondido, pasión, sacrificio y redención.

                   
Ha dicho la crítica:
"Espléndido" – EL PAÍS
"Una de las producciones más memorables de los últimos 25 años" – LA VANGUARDIA
"Un paso enorme para el género en España" – EL PAÍS
"Emoción es la palabra que mejor define este espectáculo" - ABC
"Los Miserables tiene una riqueza musical que fascina"- EL MUNDO
"Un musical que hace historia" – NEWSWEEK


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Palacio de La Alhambra en Santiago de Chile - breve historia

Palacio de La Alhambra. El sueño de un minero.


En Compañía entre Teatinos y Amunátegui, aún está en pie este capricho arquitectónico del siglo pasado, que trata de emular al famosísimo palacio y fuerte granadino. Abigarrada al máximo, la edificación fue uno de los primeros exabruptos urbanos del viejo Santiago, colonial, sobrio y achaparrado.

Fachada del Palacio de La Alhambra


Imitaciones arquitectónicas de Europa ha habido varias en Santiago, y de variado calibre. La iglesia de los Sacramentinos -en Arturo Prat- es una réplica en cemento del Sacre Coeur parisino. No deja de ser una alegría divisarla iluminada por las noches, desde cualquier punto remoto. En la esquina de Alameda y Estado estuvo el Palacio Undurraga, de un gótico narrativo y tenebroso. Fue hecho a semejanza del City Hall de Munich. La inconsciencia nacional lo echó abajo a mediados de los años 70 y puso en su lugar un edificio borroso y dome.

La Alhambra, en la calle Compañía, es por cierto un duplicado a escala del célebre palacio morisco de Granada. Lo hizo construir en 1863 el opulento minero Francisco Ignacio Ossa y tuvo el ánimo de vivir durante dos años en sus musulmanas atmósferas. La mansión fue inaugurada con un baile-monstruo, de disfraces, en el que estuvo medio Santiago y donde se vio a Diego Barros Arana ataviado como  miembro del Directorio.

La idea de levantar un palacete oriental es muy de la imaginación de mineros, infestada de romanticismo. Puertas de cedro, columnatas, capiteles y una jerigonza de arabescos en el cielo raso con leyendas de Alá y poemas arábigos dan la tónica de la casa de Ossa. Es difícil hacerse una idea de cómo habrá sido -fuera de las fiestas- la vida de los hombres más ricos del pasado siglo, dueño de la historiada hacienda de Bucalemu y brazo derecho de José Manuel Balmaceda. Vicuña hizo algunos arreglos en La Alhambra y empedró la entrada a la casa con las tabas de los corderos de su hacienda.

Es fácil entender que la revolución del 91 fue para Vicuña un episodio negro. Su ornamentada residencia  fue un festín para los saqueadores  carboneados por elementos de la facción triunfante. Cuadros, estatuas y mobiliario fueron arrojados  a la calle por las hordas armadas de machetes, sedientas de venganza. Libros y cortinajes animaron improvisadas hogueras y no faltaron quienes quisieron extender  el fuego a la casa de una buena vez.

Fuente de los leones


Después Vicuña partió al exilio y el palacete fue ocupado para cuartel de caballería. Dicen que la fuente de  los leones del segundo patio fue destinada a "olla grande" para la sopa de la soldadesca o a abrevadero de caballos.  Hondamente afectado, Vicuña no quiso saber más y en cuanto le fue restituido transfirió el palacio a Julio Garrido Falcón, quien vivió en La Alhambra durante treinta años. Conocedor de la manía demoledora de los santiaguinos, Garrido legó la propiedad en 1940 a la Sociedad Nacional de Bellas Artes, con la condición de hacerse cargo de la integridad del edificio. Durante años estuvo a la cabeza de esta entidad "el irreductible" Pedro Reszka, pintor que "siempre apuntaba sus fuegos contra las audacias iconoclastas  de la juventud".

Alguna vez, el incendio de varias propiedades vecinas estuvo a punto de dejarnos sin Alhambra para siempre. La mansión escapó con algunos daños producto del fuego y del agua, pero la pérdida en obras de arte fue significativa. La tarde del incendio podía verse a Reszka llorando sobre los escombros. No sólo los bomberos lucharon contra las llamas voraces, sino además los artistas. Al final,  en medio de los restos humeantes, el pintor José Caracci decidió levantar el ánimo de sus pares y sacó su libreto de cheques, dando el vamos a una suscripción solidaria con un aporte de cien mil pesos.


Tomado del libro "Santiago de memoria" de Roberto Merino.  Primera Edición de septiembre de 1997.  Editorial Planeta.


Nota: El Palacio de La Alhambra fue declarado Monumento Nacional en 1973 durante el gobierno de Salvador Allende quien sentía gran admiración por él.

sábado, 16 de agosto de 2014

Wabi-Sabi - Una definición provisional



El Wabi-Sabi es el rasgo más notable y característico de lo que consideramos la belleza tradicional japonesa. A grandes rasgos, ocupa la misma posición en el panteón japonés de los valores estéticos que los ideales griegos de belleza en occidente. En su expresión más completa el wabi-sabi puede llegar a ser un modo de vida. Y, como mínimo, es un particular tipo de belleza.

El término que más se acerca a wabi-sabi es "rústico" en el sentido de "simple, sin artificio, o no sofisticado ... (con) superficies rugosas o irregulares". Mientras "rústico" representa sólo una dimensión limitada de la estética wabi-sabi, resulta ser la impresión inicial que la mayoría de gente tiene cuando ve por primera vez una  expresión wabi-sabi. El wabi-sabi comparte algunas características con lo que comúnmente llamamos "arte primitivo" esto es, objetos toscos, simples, sin pretensiones, y hechos a partir de materiales naturales. No obstante, al contrario del arte primitivo, el wabi-sabi casi nunca se utiliza figurativa o simbólicamente.

En un principio, las palabras japonesas "wabi" y "sabi" tenían significados bastante diferentes. Originariamente "sabi" significaba "frío", "flaco" o "marchito", mientras que "wabi" significaba la desdicha de vivir solo en la naturaleza, apartado de la sociedad, y sugería un estado de ánimo deprimido, abatido y melancólico. Alrededor del siglo XVI, el significado de ambas palabras empezó a evolucionar hacia valores estéticos más positivos. El aislamiento autoimpuesto y la pobreza voluntaria del ermitaño y asceta llegaron a considerarse como oportunidades para la riqueza espiritual. Para los que tenían inclinaciones poéticas, este tipo de vida favorecía la apreciación de los detalles más nimios de la vida cotidiana y la percepción de la belleza en los aspectos desconocidos y olvidados de la naturaleza. Entonces, la poco atractiva simplicidad adquirió un nuevo significado como base para una belleza pura y nueva.

En los siglos posteriores, los significados de wabi y sabi se mezclaron tanto que actualmente la línea que los separa es realmente borrosa. En la actualidad, cuando los japoneses dicen "wabi" también quieren decir "sabi", y viceversa. Casi siempre la gente dice simplemente "wabi-sabi", la convención adoptada en este libro. Pero si tuviéramos que considerar wabi y sabi como entidades separadas, podríamos caracterizar sus diferencias como sigue:

wabi alude a                                                                       sabi alude a  
un modo de vida                                                                 objetos materiales,
un camino espiritual                                                           arte y literatura

lo interno                                                                             lo externo,
lo subjetivo                                                                          lo objetivo

una construcción                                                                  un ideal estético
filosófica

acontecimientos                                                                    acontecimientos
en el espacio                                                                         en el tiempo


Fragmento del libro Wabi-Sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos. Leonard Koren.

viernes, 27 de junio de 2014

La filosofía Wabi Sabi - Conéctate con la belleza de tu imperfección



Tú y yo tenemos una cosa en común: no somos perfectos. Y ¿sabes qué? Así tiene que ser. Somos un reflejo de lo perfectamente imperfecta que es la vida. Y una vez que hacemos las paces con este concepto, con nosotros mismos, podemos vivir el gozo de todas las cosas imperfectas: la pareja, los amigos, el amor, el trabajo, en ocasiones la salud, en fin, la vida misma.

¿Algunas vez has tenido la sensación de serenidad o melancolía que te da, por ejemplo, contemplar la caída de las hojas en otoño, mientras las aves cruzan el cielo en el atardecer; te has percatado del valor del instante que se va? ¿O quizás  has tenido ese sentimiento simultáneo de gusto y nostalgia al ver crecer a tus hijos? O bien, ¿has experimentado esa especie de alegría melancólica que producen los instantes en que contemplas maravillado el desorden ordenado y fugaz de las nubes, el perfecto caos de una selva, la pátina que el tiempo le da a un mueble viejo, las ramas sin follaje de un árbol en invierno que lo hacen especialmente hermoso?

Los japoneses llamarían a todo lo anterior Wabi-Sabi. "Nada es perfecto, nada es permanente y nada está completo", es el axioma de esta antigua corriente estética japonesa que nos invita a ver las cosas de manera diferente. Su filosofía se basa en comprender que la belleza está en la aparente imperfección. En esa emoción que implica la aceptación del inevitable ciclo de la vida, lo auténtico, natural y genuino. Si los seres humanos pudiéramos aplicar esta sabiduría a nosotros mismos, seríamos simplemente más felices.

Expresar lo que es difícil de expresar

El aroma delicioso de las diversas infusiones inundaba la pequeña tienda que descubrimos al caminar por una callecita de la antigua ciudad de Kyoto. Las dependientas, de guantes blancos y vestidas a la antigua usanza japonesa, nos daban a oler cada una de las distintas variedades y calidades de té. Llamaba la atención el cuidado con el que manipulaban los contenedores, como si se tratara de joyas.
¿Por qué tanto cuidado? Esto se debe a la importancia que la ceremonia del té  tiene en algunos países orientales. Para entender este significado profundo, recurro a Sen Sotan (1578-1658), un maestro zen que dijo: “El sentido de la ceremonia del té es como el sonido del viento que agita los pinos en una pintura”. Para los monjes zen este ritual era una forma de meditación, de dar un espacio para la toma de conciencia del momento. Veían en esta antigua tradición una manera de expresar lo que es difícil de decir, una forma de vida en la que cada detalle, postura y pensamiento resultaban un antídoto para el dolor, el desequilibrio y el duelo de la vida.

La ceremonia del té es una especie de medicina espiritual que los occidentales deberíamos incorporar a nuestras vidas. “A media mañana cuando me siento cansada- nos dijo la guía de tez muy blanca y ojos rasgados que nos acompañaba-, hago una pausa para preparar mi Matcha (un polvo fino hecho de la hoja de té verde). La preparo con toda calma y disfruto enormemente cada pequeño sorbo, es mi momento, un espacio sólo para mí. Lo elaboro en mi recipiente estilo Wabi-Sabi que tengo desde hace mucho tiempo, herencia de mi madre”.

Fragmento del libro  Wabi-Sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos de Leonard Koren






viernes, 10 de agosto de 2012

II. Del diario íntimo de Gabriela Mistral

Enlaza con el artículo anterior
Cuaderno Liminar (años diversos) Pág. 33 34



Entre las razones por las cuales yo no amo las ciudades –son varias-  se halla ésta: la muy vil infancia que regalan a los niños, la paupérrima, la desabrida y también la canallesca infancia, que en ellas tienen muchísimas criaturas.


Si  yo hubiese de volver a nacer en valles de este mundo, con todas las desventajas que me ha dejado  para la vida entre urbanos mi ruralismo, yo elegiría cosa no muy diferente de la que tuve entre unas salvajes quijadas de cordillera: una montaña patrona o unas colinas, ayudadoras de los juegos, o ese mismo valle de un kilómetro de ancho y dividido por la raya del pequeño río, como una cabeza femenina.


Por conservar sentidos vívidos y hábiles, siquiera hasta los doce años, a saber distinguir los lugares por los aromas; por conocer uno a uno los semblantes de las estaciones; por estimar las ocupaciones esenciales, que son, precisamente, las bellas, de los hombres antes de conocerles las suplementarias y groseras: el regar, el podar, el segar, el vendimiar, el ordeñar, el trasquilar.


Por entrar a los libros a los diez años, contando ya con una muchedumbre de formas y siluetas legítimas, a fin de que no se amueble la mente de nombres sino de cosas: cerro, vizcacha, guanaco, mirlo, tempestad, siesta. (El campo solamente posee la madrugada y la noche, por ejemplo).


Con el deseo de recibir el alfabeto de los sonidos, antes de que me den tontamente anticipada la música adulta.



A fin de que mis manos tomen posesión concienzuda y fina de los actos de las cosas, y se me individualicen cabalmente las lanas, los espartos, las gredas, la piedra porosa, la piedra-piedra; la almendra velluda, la almendra leñosa, y muchísimos cuerpecitos más, en las palmas conscientes.



La infancia en el campo, que avergüenza como un vestido de percal a nuestra gente cursi, la he sentido yo siempre, y la considero todavía, y cada día más, como un lujoso privilegio; agradeciendo la mía y deseando delante de cualquier niño que ya se endereza, el que la tenga semejante, cargada del mismo maravilloso que me ha sustentado a mis cuarenta años.




martes, 1 de mayo de 2012

23 de abril Día Internacional del libro





No escribiré la historia de por qué es el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, ya que tenemos en la Web información más que suficiente.  Sólo diré que los libros deben ser una diaria compañía, un libro es un mundo por descubrir, es un viaje gratuito a mundos inimaginados, es un placer para los sentidos,  recorrer y descubrir esos caminos por los que nos lleva un escritor.

Leer es abrir puertas al placer y a la magia de viajar sin movernos de nuestro entorno. Leer es también aprender y aprehender. En lo personal no concibo la vida sin lectura constante.  Las personas se quejan de tener poco tiempo para dedicar a la lectura, si yo les contara el provecho que saco de mis viajes a la oficina,  que leo a lo menos dos horas diarias cada día  -en el metro (una hora de ida y otra de vuelta a casa). 

Por favor, incentiven la lectura en sus niños, con cuentos, con revistas dejadas como al azar, para crear en ellos la necesidad de la lectura, que los hará mejores personas y desarrollará su intelecto y el interés por el conocimiento.


En fin, en  este país (Chile) en que se lee poco, cualquier ayuda es buena para que los niños comiencen desde la más tierna infancia con este ejercicio que sólo traerá beneficios, aprenderán a ser selectivos, ampliarán su comprensión y acrecentará el interés en sus estudios futuros.

Luisa García

domingo, 8 de abril de 2012

Gabriela Mistral y Yin Yin: un hijo es siempre un hijo

Gabriela Mistral
Vicuña 7 de abril de 1889 - Nueva York 10 de enero de 1957


Doris Dana declaró en una entrevista que Juan Miguel –Yin Yin era hijo de Gabriela.  Hijo o no, Gabriela Mistral sufrió como sufriría toda madre:  con las enfermedades de Juan Miguel, los años difíciles de la adolescencia  y el posterior suicidio de éste.  De mis muchas lecturas acerca de la vida de Gabriela Mistral comparto estos textos con ustedes.

Luisa García H.

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“Gabriela lo llama Yin Yin, y lo mimó con todo el exceso de su carácter y la pasión de una madre frustrada que por fin tenía un hijo de su sangre, aunque no lo hubiera parido
Sobre su parentesco con Yin Yin hubo toda clase de versiones. Su media hermana Emelina se muestra muy escéptica: "Mire, hijita, ese hermano natural no existe. Si Lucila quiere adoptar un niño, no tenía por qué inventar ese hermano". Son varios lo que piensan que Yin Yin es hijo de la carne de la Mistral.
 María Urzúa -escritora que fue secretaria de Gabriela en Petrópolis de 1944 a 1945- cree derechamente que Yin Yin es hijo de la Mistral: "Nació posiblemente en África. Tal vez en Argelia, a fines de 1923” (Gabriela Mistral pública y secreta - Volodia Teitelboim - Pág. 228).

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“Pongamos en un platillo de balanza frases escritas por Gabriela Mistral afirmando ser tía de Yin Yin; y pongamos en otro la reciente declaración oral hecha por Doris Dana: Gabriela Mistral le habría confesado, en su postrimería, ser la madre de Yin Yin. Aunque esta balanza sea dispar, pues por un lado pesa escritos y por el otro voces, veamos cómo obran sus respectivas persuasiones.
Lo escrito indica fehacientemente que, según Gabriela Mistral, ella es tía y no madre. La prueba de mayor peso es el siguiente trozo de una oración por el alma de Yin Yin:
"Madre de Juan Miguel, madre que por voluntad de su Creador él ya no tuvo cuando supo entender y hablar, madre que se le fue antes de cantarle sus canciones de cuna, madre cariñosa que hubiese sabido darle los cariños que yo no supe; madre cabal donde yo era un mero balbuceo, una cotidiana torpeza; madre catalana con leche del Mediterráneo, que lo hubiese amamantado en sedimentos de olivos y mármoles, dándole la dulzura fuerte, el brillo enérgico, la ductilidad sin compromiso, que yo no pude nutrirle, perdóname si no lo hice feliz; perdóname si por culpa mía se fue quebrando la Ley de Moisés". (Luis Vargas Saavedra. El Otro suicida de Gabriela Mistral. Ediciones Universidad Católica de Chile, 1985, 103)

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Carta de Palma Guillén a Gabriela Mistral

La Habana sept. 23 /942 
Hijita linda y querida:
Acabo de recibir una carta de Juanito que me ha dejado una impresión muy penosa.
Me habla en ella de su deseo de ser aviador y me ruega que no me oponga. Le he contestado lo que te contesté a ti a ese respecto: que no estaría mal que se hiciera hombre – que es lo primero que tiene que ser un aviador: hombre fuerte, disciplinado, firme y tranquilo – dedicándose a la aviación. Dominándome mucho para no decirle cosas duras, le he explicado que ser aviador no es volar – que eso es la práctica del oficio y que va a tener que estudiar cosas mucho más difíciles que las que estudia en Viçosa –: matemáticas, mecánica, física, química, astronomía, geografía etc. etc. Le he dicho que tú y yo queremos su bien, su provecho, y no el nuestro. Que si tú lo has puesto en la escuela agrícola es porque quieres comprarle una finquita – no para que él trabaje directamente la tierra, sino para que la explote y la dirija. Le he dicho muchas cosas sencillas y claras para que entienda que para dirigir, para mandar, hay que saber hacer las cosas y que ese es el objeto que tú persigues al tenerlo en Viçosa – Respecto a su entusiasmo por la aviación, he procurado hacerle entender que eso, en primer lugar, depende de que él sea físicamente apto –de que tenga la fuerza física necesaria – la cavidad toráxico y profundidad de respiración que la aviación exige y, en segundo lugar, de que el Gobierno brasilero acepte extranjeros… En su carta me dice que quiere ser escritor, que es escritor. Le he contestado lo mismo. Que para ser escritor hay que aprender, hay que escribir mucho y que escribir bien. Que si tiene vocación, puede escribir al margen de su trabajo de agricultor o de aviador porque no podrá ganarse la vida escribiendo, cuando menos mientras aprende – En esencia, hijita, no me he opuesto a que intente su entrada a aviación por las razones que te di en mi carta anterior: porque me parece que la disciplina y el ejercicio físico es lo primero que necesita. Para que no se haga un vicioso, cosa que en ese ambiente es fácil – necesita cansar su cuerpo – sea con el trabajo agrícola, sea con el deporte, sea con los ejercicios militares.

Cualquiera de las 3 cosas puede servirle. Si no ha de seguir en la escuela agrícola, que vaya a aviación para que se discipline y se fortalezca ya que los deportes no le han gustado nunca – Supongo que no podrá entrar a aviación porque con ese pecho hundido y con ese cuerpo laxo y débil, no debe tener las condiciones físicas requeridas. En ese caso debes dejarlo en la escuela agrícola aunque no quiera. Necesita estar de interno, hijita, para que aprenda a obedecer y para que trabaje y se discipline.– Interno en la escuela agrícola o interno en aviación. No te oculto que creo que, para formarle el carácter y para hacerlo un hombre, tal vez le convendría más la escuela de aviación en Estados Unidos o una de esas que se llaman academias militares.
Necesitas tener con él a la vez firmeza y ternura hijita, porque de ambas cosas necesita mucho– Su carta está llena de rencor – rencor contra ti, aunque no lo dice – contra los aduladores que te rodean (así dice) – contra Viçosa, contra lo que tiene que hacer, contra la vida – Es tremendo. La crisis de la adolescencia es siempre cosa muy seria, hijita, sobre todo cuando se tiene un temperamento nervioso y débil como es el caso de Juanito. Necesita salud, salud física y moral, vida – Ambas cosas puede encontrarlas en una actividad que lo obligue a un adiestramiento a la vez físico y moral – Me aflige no poder irme enseguida contigo para ayudarte en este grave momento –; pero necesito ir antes a México – Si fuera, si aceptara el traslado, tendría que ir a trabajar, no a estar contigo ni menos aún con él. Te confieso que prefiero ir libre. Estoy muy cansada y cualquier trabajo me cuesta un esfuerzo enorme – Cada día me convenzo más de que necesito cuando menos un año óyelo bien – un año – de descanso – Para arreglar mi vida he de ir antes que todo a México, hijita, pero después iré a verte, te lo prometo – Como te conté en mi anterior, me voy antes de fin de mes – es decir dentro de unos días – Te abrazo, mi pobrecita. Ten calma; firmeza y paciencia es lo que más necesitas en estos momentos difíciles –

Te abrazo. Cada noche rezo por ti y por YY. Mil cariños y bendiciones de tu
PALMA

(Hijita Querida - Cartas de Palma Guillén a Gabriela Mistral - Pablo Zegers Blachet - Págs. 21 y 22)

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 Oraciones a Yin y por Yin

I. Con Yin
Hijito nuestro, perdóname si te fallé en tus horas más apremiadas. Perdóname que en los momentos en que decidías tu destino, yo no haya estado junto a tu tribulación.






Ay, ese largo forado en el tiempo, por el cual entraste a tu agonía, pudo haberme tenido cerca, si no a tu lado, y aún capaz de convencerte y de irte guiando hacia la vida.


Perdóname, hijito, perdóname todas mis lejanías y alejamientos. Perdóname en mérito de lo que te di siempre: mi amor anudado a tus pasos, mi pobre amor que ahora se tambalea y cae como una bandera sin mástil.


Sentada al fondo de este pozo de ceniza, óyeme a través de la noche y recibe mi pena, alta como humareda.


Te busco y te rastreo por las cosas que aún están tibias de ti, que aún dan tu suave vaho; he dejado sobre tu mesa los libros abiertos, y abiertas se han quedado las cortinas, todo expectante como tus ropas, que casi logran cuajar tu bulto arrancado.


Murmúrame en el sueño, neto y rotundo, tu nombre y mi nombre. Lo escuche así yo, durmiendo, y despierte recién nacida de perdón.

Nosotras te queremos y te buscamos cada día, Yin; amor nuestro. Las dos seguimos viviendo contigo y para ti. Yin, sin olvido alguno, con los ojos puestos en tus ojos dulces y queridos.
.
Yin, chiquito nuestro, tú no has perdido una sola gota de nuestro amor; tú nunca nos perderás.
Tú estás, Yin, en nuestra memoria despierta y estás también en nuestro corazón dolorido.
Pero es en nuestro espíritu en donde tú, chiquito nuestro, estás con nosotras sin tristeza alguna y sin queja alguna dolorida.
Allí estás tú con nosotras y en el alma de nuestra alma, estamos siempre allí, estamos íntegros, limpios de toda miseria, reconciliados los tres, abrazados y felices.






Allí es donde querríamos verte siempre, recibirte y tenerte, amor nuestro; darnos a ti, gozar tu compañía, asomados por gracia nosotros tres a la Eternidad.


Ayúdate a ti mismo y ayúdanos a nosotras para que vivamos con frecuencia allí contigo, juntos los tres en ese punto de gracia. Y para que los tres seamos allí purificados y allí iluminados.


Vida nuestra, amor nuestro, pena y alegría nuestras, chiquito Juan Miguel, flor de nosotras.

.En donde ahora estés, amor mío, sé feliz, sé feliz.
La felicidad tuya nacerá de tu alma y no de lo que te acontezca, así sea lo mejor.

El Cristo que está en ti te dará la alegría. Acuérdate que Él va en ti, va contigo: te conduce y marcha a tu lado.






.Únete a El, mi amor, vuélvete a El, mi amor.


.Si en tu nueva Patria, en tu zona, en tu reino de hoy, existen espíritus angélicos sutilmente alertas para proteger y guiar, alégrate de ser el heredero de la redención que te trajo Cristo a la Tierra.
Y alégrate también, mi Yin, mi Juan Miguel, de nuestro pobre amor que te cubre, te bendice y te sigue eternamente.


Mi pensamiento va a encontrarte, niñito mío; él hace camino por encontrarte y quedar contigo.
Es mi amor el que va en busca tuya; es la fidelidad de mi amor, chiquito mío.


Mi espíritu desea quedar contigo mientras mi cuerpo duerme. Por abrazarte, por acariciarte, por sentirte y hacerte una larga compañía. 
(Oraciones a Yin y por Yin,  Fragmento.  Palma Guillén las titula: "Oraciones por Juanito")

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