jueves, 6 de abril de 2017

El arte de perder - Elizabeth Bishop


Elizabeth Bishop

Tres versiones de su poema


El arte de perder

El arte de perder no cuesta tanto
irlo aprendiendo (insisten las cosas
hasta tal punto en perderse, que el llanto
por ellas dura poco). Y el espanto
por perder algo cada día, rosas
que se deshojan, horas, llaves, cuanto
pueda ocurrírsele a uno, no es tanto.
Practica entonces perder más, y goza
el ritmo de la pérdida, su encanto:
pierde ciudades, nombres, y en Lepanto
pierde una mano, un destino, una moza:
nada de esto será para tanto.
Perdí el reloj de mi madre, y el manto
con que cubría mis hombros, la loza
en que tomaba el té, pero igual canto.
Perdí mi tierra, mi rumbo y aguanto
de lo más bien tanta pérdida. Es cosa
de acostumbrarse: no, no es para tanto.
Perderte a ti, por ejemplo, tu encanto
y tu cariño perder, dolorosa
prueba sería, pero nunca tanto
(aunque parezca condena espantosa).

Un arte

El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Tantas cosas parecen empeñadas
en perderse, que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta el tumulto
de llaves de puertas perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Practica entonces perder más aún, y más rápido:
lugares, nombres, y el sitio al que se suponía
que viajarías. Nada de esto será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre, y -¡mira!- la última, o
penúltima de tres casas que amaba se fue.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Perdí dos ciudades, ambas adorables. Y, más ampliamente,
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
-Hasta al perderte a ti (la voz bromista, un gesto
de amor) no habré mentido. Es evidente que
el arte de perder no es demasiado difícil de adquirir
aunque parezca por momentos (¡Escríbelo!) un desastre.

Este arte de perder


No, no es difícil adquirir el arte de perder:
hay tantas cosas empeñadas en
perderse, que su pérdida no importa.
Pierde algo cada día, acepta el río
de llaves que se pierden, horas malgastadas.
No, no es difícil adquirir el arte de perder.
Practica entonces perder más, más rápido:
nombres, lugares, ¿para adónde ibas?
Ninguna de estas cosas es desastre.
Perdí el reloj de mi madre, y -fíjate- la última
o la penúltima casa querida que tuve.
No, no es difícil adquirir el arte de perder.
Perdí mis dos adoradas ciudades, e incluso
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no es un desastre.
-Incluso si te pierdo a ti (tu voz bromista, esos gestos
que adoro) no habré mentido. Es obvio
que el arte de perder no cuesta ni tanto adquirirlo
aunque por momentos parezca que (¡escríbelo!) sí es un desastre.


Elizabeth Bishop.  Worcester, Massachusetts, 8 de febrero de 1911 - Boston 6 de octubre de 1979. Poeta estadounidense,  distinguida como poetisa laureada de los Estados Unidos (1949-1950) y Premio Pulitzer de poesía en 1956.



jueves, 16 de marzo de 2017

ACUARELA - en sepia

Acuarela de Luisa García-Hernández

Acuarela realizada por Luisa García-Hernández


Acuarelas inspiradas en la obra fotográfica de Don Hong-Oai, artista chino nacido en Cantón en 1929. Aunque vivió gran parte de su vida en Vietnam y San Francisco. 

Sus planteamientos estéticos se encuentran próximos al pictorialismo al utilizar tonos sepia y abordar temas tradicionales chinos.
Murió en el año 2004.

ACUARELA - Paisaje

Acuarela - Pintura de Luisa García-Hernández

Una buena forma de ocupar el tiempo, pintar:  es  como viajar,  relajarse y crear.  Nada mejor para  disfrutar un momento,  y concentrarse, sólo en el trabajo que se está realizando. Pintar es un viaje sin fin, que proporciona recreación y grandes momentos con tu ser interior. 

jueves, 9 de febrero de 2017

TANKAS


Tanka: tipo de poesia tradicional japonesa anterior al Haiku.


https://roderick-maciver-arts.com/products/heron-in-grass-limited-edition-print



Duermo como las garzas
cargo el peso
de mis sueños
en una sola 
de mis largas piernas.

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Escalando la pendiente
del dolor
me volví eco de manos
su caligrafía se fue alargando
y pervirtiendo con los años.

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La garza alza el vuelo
parece un arcoiris
arcoiris y garza
son ahora
flotantes abanicos.

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Alto repica en mi  pecho
un pájaro que no veo,
solo al quedarme inmóvil
salta de pronto.

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Autora: MAIZÚ   (María Beatriz Ortíz) 

ZEN

Técnica japonesa Sumi e  Pintura de Luisa García-Hernández

Meditación Zen


Es una norma de reflexión que tiene como fin la ruptura de la conciencia, logrando así la iluminación instantánea. Se hace mediante la concentración en ciertos problemas enigmáticos, llamados Koan. Se le puede entender como un sistema de iluminación gradual, que consiste en ir deshaciendo paulatinamente los condicionamientos de la mente. Si bien se cree que tiene sus orígenes en India (al fin y al cabo, es una forma de budismo), se practica en buena parte de los países del lejano oriente.

Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8804422

sábado, 7 de noviembre de 2015

Rodrigo Bamón - Bamotrix y sus objetos "BIS"


“Objetos BIS”, es decir, objetos Bonitos, Inútiles y Superfluos.


Spin
Obra de Rodrigo Bamón
Torretrix
Hecho con papel de 200 Gramos


Escalera Escher III
Obra de Rodrigo Bamón
Mobitrix. 
Hecho con hojas de un libro japonés


Bellotas
Obra de Rodrigo Bamón
Torotrix
Hecho con hojas de un libro japonés




Manifiesto

Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, 
será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada 
y que es indispensable que existan. 
                      Eugène Ionesco


Muestro aquí objetos que he creado recientemente. Estos objetos son esculturas, libros de artista y otros, y han sido construidos con papeles, hojas de libros antiguos, cartulinas y/o cartones.   

Las esculturas tienen cualidades de movimiento, transformación, cambio de forma, algunas extrañas y sorpresivas. Invitan a la manipulación, atraen la atención, agradan, relajan. A quien las tiene en sus manos y las manipula, le brota la sonrisa y se le despierta la imaginación, elaborando asociaciones y posibilidades de nuevos desarrollos, estimulando la creatividad momentánea.

Y no tienen otra finalidad que ésta, proporcionar un instante de alegría y de descanso de los avatares de la vida cotidiana. 

En estos tiempos de tanta información y conocimientos, de planteamientos y puntos de vista, estos objetos no tienen más realidad que el instante que estamos frente a ellos. Lo que sea que nos produzcan, eso es.  

Me gusta llamarlos “Objetos BIS”, es decir, objetos Bonitos, Inútiles y Superfluos. Bonitos porque gustan, Inútiles porque no sirven para nada y Superfluos porque nos podemos deshacer de ellos sin que pase mucho.  


Qué admirable
quien no piensa, la vida es fugaz
cuando ve el destello de un relámpago
                                                             Bashô

Rodrigo Bamón





Bamotrix
October 6, 2015

Bamotrix es mi marca como creador de objetos BIS. Un objeto BIS es un objeto bonito, 
inútil y superfluo. A su vez, bamotrix también indica una de las formas posibles de 
hacer uno de estos objetos. 

Todos los objetos están hechos de papel. Muchos de ellos con hojas de libros 
antiguos que compro por unos pocos pesos en San Diego. Otros, los de colores, 
están hechos con papel Fabriano, o similares, de 160 gr, 190 gr o un poco más. 

Cada objeto está hecho con muchas láminas, todas iguales. 
Todas con el mismo tipo de papel. La cantidad de láminas depende del objeto. 
Lo mínimo son como 300, y el máximo que he usado para un objeto son alrededor de 3000. 
Lo usual, entre 700 y 1000.

Para hacer un objeto, primeramente se elige la forma de las láminas de acuerdo al objeto 
final en mente. Esta forma es aproximada. En realidad el objeto final tiene algo de sorpresa. 

Luego se hace una o dos matrices de pegamento. Éstas son de mica, 
la que se troquela con cuchillo cartonero exactamente donde irá el pegamento (cola fría). 

Luego se procede a pegar una lámina tras otra formando una torre. 
Cuando la torre está lista, se procede con escofina, lima y lija, a dar la forma definitiva. 
Finalmente se pega la primera y la última lámina formando una especie de anillo. 

Hay algunas variantes de como hacer la torre, y de como pegar la primera y la última lámina. 
A cada una de estas variantes le he puesto un nombre: Torotrix, Mobitrix o Bamotrix.  

Torotrix porque matemáticamente hablando son como un toro, conocido objeto matemático. 
Mobitrix por Möbius, matemático conocido por su Banda de Möbius. 
Bamotrix, por Banda de Möbius, o por Bamón, mi apellido.  

La forma de pegar una lámina con otra, de modo que el resultado final de todas las 
láminas pegadas sea una especie de acordeón, viene de muy antiguo, siglos, 
si no milenios, y muy probablemente viene de China. 
En realidad no tengo una referencia precisa del origen ni de alguna 
denominación especial. Yo simplemente le pongo la extensión 'trix' a todo lo que 
contenga este acordeón. Así, además de las señaladas arriba, puede haber torretrix, 
librotrix, etc. 

Sugiero buscar al artista chino Li Hongbo en la web o en youtube. 

Este es un trabajo de mucha paciencia, aunque hay formas de acortar 
camino y hacer llevadero el trabajo.

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El miércoles 11 de noviembre a las 19:30 horas habrá una muestra de objetos 

en Casa de Oficios ubicada en Alfredo Ríoseco 290, Providencia, Santiago.








jueves, 5 de noviembre de 2015

Luis Cernuda



Leve es la parte de la vida
que como dioses rescatan los poetas.







(Sevilla,  21 de septiembre de 1902 - Ciudad de México 5 de noviembre de 1963) 

Poeta español, una de las figuras fundamentales de la Generación del 27. Su obra se inscribe dentro de una corriente que muchos han calificado de neorromántica, pues la sensibilidad, melancolía y dolor que destila su poesía se halla siempre dentro de unos límites de serena contención, a la manera de G. A. Bécquer, pero con características matizadas por una aguda actitud de la mente, rasgo esencial de la generación a la que perteneció.

Cernuda, que tras la contienda civil española conoció el exilio del que jamás volvió, emprendió, bajo la influencia directa de la poesía anglosajona, un período en el que su obra poética se hace autobiografía y reflexión. Residente en Gran Bretaña, Estados Unidos y, por último, México, publicó sucesivamente, entre otros libros, Las nubes (1940), Como quien espera el alba (1947), Vivir sin estar viviendo (1949), Con las horas contadas (1956) y Desolación de la Quimera (1962).

La obra del autor ha sido objeto de numerosos estudios en muchos países. Tal vez quien más y mejor se haya aproximado a su sentido más genuino y profundo sea el mexicano Octavio Paz, que en un breve ensayo dedicado a su figura, escribe sobre el sentido de la palabra deseo en los trabajos del poeta: "Con cierta pereza se tiende a ver en los poemas de Cernuda meras variaciones de un viejo lugar común: la realidad acaba por destruir al deseo, nuestra vida es una continua oscilación entre privación y saciedad. A mí me parece que, además, dicen otra cosa, más cierta y terrible: si el deseo es real, la realidad es irreal. El deseo vuelve real lo imaginario, irreal la realidad".

Pero además de poeta, Cernuda fue también un excelente prosista. Toda su obra recopilada tras su muerte por los estudiosos Derek Harris y Luis Maristany, se puede encontrar en el volumen Prosa completa (1975), en el que, entre otros títulos, aparecen Variaciones sobre tema mexicano (1952), Ocnos (1942) y Estudios sobre poesía española contemporánea (1953).

Fuente: www.biografiayvidas.com 



DONDE HABITE EL OLVIDO 



Donde habite el olvido, 

En los vastos jardines sin aurora; 

Donde yo sólo sea 

Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 

Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 



Donde mi nombre deje 

Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 

Donde el deseo no exista. 



En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 

No esconda como acero 

En mi pecho su ala, 

Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. 



Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 

Sometiendo a otra vida su vida, 

Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. 



Donde penas y dichas no sean más que nombres, 

Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 

Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 

Disuelto en niebla, ausencia, 

Ausencia leve como carne de niño. 



Allá, allá lejos; 


Donde habite el olvido.


QUÉ RUIDO TAN TRISTE



Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, 

parece como el viento que se mece en otoño 

sobre adolescentes mutilados, 

mientras las manos llueven, 

manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas, 

cataratas de manos que fueron un día 

flores en el jardín de un diminuto bolsillo. 



Las flores son arena y los niños son hojas, 

y su leve ruido es amable al oído 
cuando ríen,
cuando aman, cuando besan, 
cuando besan el fondo 

de un hombre joven y cansado 

porque antaño soñó mucho día y noche. 



Mas los niños no saben, 

ni tampoco las manos llueven como dicen; 

así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños, 

invoca los bolsillos que abandonan arena, 

arena de las flores, 

para que un día decoren su semblante de muerto.