martes, 7 de abril de 2015

Recordando a la Divina Gabriela


Gabriela Mistral

En el 126ª aniversario de su natalicio.

COMO ESCRIBO

"Yo escribo sobre mis rodillas y la mesa escritorio nunca me sirvió de nada, ni en Chile, ni en París, ni en Lisboa.
Escribo de mañana o de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la razón de su esterilidad o de su mala gana para mi.
Creo no haber hecho jamás un verso en cuarto cerrado ni en cuarto cuya ventana diese a un horrible muro de casa; siempre me afirmo en un pedazo de cielo, que Chile me dio azul y Europa me da borroneado. Mejor se ponen mis humores si afirmo mis ojos viejos en una masa de árboles.
Mientras fui criatura estable de mi raza y mi país, escribí lo que veía o tenía muy inmediato, sobre la carne caliente del asunto. Desde que soy criatura vagabunda, desterrada voluntaria, parece que no escribo sino en medio de un vaho de fantasmas. La tierra de América y la gente mía, viva o muerta,  se me han vuelto un cortejo melancólico pero muy fiel, que más que envolverme, me forra y oprime y rara vez me deja ver el paisaje y la gente extranjeros. Escribo sin prisa, generalmente, y otras veces con una rapidez vertical de rodado de piedras en la Cordillera. Me irrita, en todo caso, pararme, y tengo siempre al lado, cuatro o seis lápices con punta porque soy bastante perezosa, y tengo el hábito regalón de que me den todo hecho, excepto los versos.

En el tiempo en que yo me peleaba con la lengua, exigiéndole intensidad, me solía oír, mientras escribía, un crujido de dientes bastante colérico, el rechinar de la lija sobre el filo romo del idioma.
Ahora ya no me peleo con las palabras sino con otra cosa. He cobrado el disgusto y el desapego de mis poesías cuyo tono no es el mío por ser demasiado enfático. No me excuso sino aquellos poemas donde reconozco mi lengua hablada, eso que llamaba Don Miguel el vasco, la "lengua conversacional" .

Corrijo bastante más de lo que la gente puede creer, leyendo unos versos que aun así se me quedan bárbaros. Salí  de un laberinto de cerros y algo de ese nudo sin desatadura posible, queda en lo que hago, sea verso o sea prosa.

Escribir me suele alegrar, siempre me suaviza el ánimo y me regala un día ingenuo, tierno, infantil. Es la sensación de haber estado por unas horas en mi patria real, en mi costumbre, en mi suelto antojo, en mi libertad total.

Me gusta escribir en cuarto pulcro, aunque soy persona harto desordenada. El orden parece regalarme espacio, y este apetito de espacio lo tienen mi vista y mi alma.

En algunas ocasiones he escrito siguiendo un ritmo recogido en un caño que iba por la calle lado a lado conmigo, o siguiendo los ruidos de la naturaleza, que todos ellos se me funden en  una especie de canción de cuna.

Por otra parte, tengo aún la poesía anecdótica que tanto desprecian los poetas mozos.
La poesía me conforta los sentidos y eso que llaman el alma; pero la ajena mucho más que la mía. Ambas me hacen correr mejor la sangre; me defienden la infantilidad del carácter, me aniñan y me dan una especie de asepsia respecto del mundo.

La poesía es en mí, sencillamente, un regazo, un sedimento de la infancia sumergida. Aunque resulte amarga y dura, la poesía me lava de los polvos del mundo y hasta de no sé qué vileza esencial parecida a lo que llamamos el pecado original, que llevo conmigo y que llevo con aflicción."


Fragmento de Materia de Escritura de la antología de Poesía y prosa de Gabriela Mistral. Compilación de Jaime Quezada. Fondo de Cultura Económica.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Poemas de Dante Cuadra

Veintinueve

Me bebí toda el agua mineral
me tomé todos tus cafés
me tomé todos los míos
sin embargo
definitivamente
lo que me complicó el hígado
fue
el silencio de la tarde


Tenacidad

Esta pequeñita y diaria muerte mía
que no es causal de divorcio
de despido
ni de hacer cama
ni nada
lame mis huesos
sin ningún consentimiento
que no sea el propio

Deliciosamente pulcra
como bailarina
me restituye cada día a lo que soy
y así como porfiadamente vivo
también obstinada y largamente muero


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Por viaje prolongado vendo
mueble grande    con casa
ventanas interiores gastadas
un espejo en el suelo
un cuadro desolado
dos lluvias en el patio
              vacío de aire
una mata de cardenales
un anciano
y cuatro fantasmas inofensivos
Cualquier acuerdo es bueno



Dante Cuadra, Del libro "Zurdo puertas afuera" - Editorial Universitaria.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Palacio de La Alhambra en Santiago de Chile - breve historia

Palacio de La Alhambra. El sueño de un minero.


En Compañía entre Teatinos y Amunátegui, aún está en pie este capricho arquitectónico del siglo pasado, que trata de emular al famosísimo palacio y fuerte granadino. Abigarrada al máximo, la edificación fue uno de los primeros exabruptos urbanos del viejo Santiago, colonial, sobrio y achaparrado.

Fachada del Palacio de La Alhambra


Imitaciones arquitectónicas de Europa ha habido varias en Santiago, y de variado calibre. La iglesia de los Sacramentinos -en Arturo Prat- es una réplica en cemento del Sacre Coeur parisino. No deja de ser una alegría divisarla iluminada por las noches, desde cualquier punto remoto. En la esquina de Alameda y Estado estuvo el Palacio Undurraga, de un gótico narrativo y tenebroso. Fue hecho a semejanza del City Hall de Munich. La inconsciencia nacional lo echó abajo a mediados de los años 70 y puso en su lugar un edificio borroso y dome.

La Alhambra, en la calle Compañía, es por cierto un duplicado a escala del célebre palacio morisco de Granada. Lo hizo construir en 1863 el opulento minero Francisco Ignacio Ossa y tuvo el ánimo de vivir durante dos años en sus musulmanas atmósferas. La mansión fue inaugurada con un baile-monstruo, de disfraces, en el que estuvo medio Santiago y donde se vio a Diego Barros Arana ataviado como  miembro del Directorio.

La idea de levantar un palacete oriental es muy de la imaginación de mineros, infestada de romanticismo. Puertas de cedro, columnatas, capiteles y una jerigonza de arabescos en el cielo raso con leyendas de Alá y poemas arábigos dan la tónica de la casa de Ossa. Es difícil hacerse una idea de cómo habrá sido -fuera de las fiestas- la vida de los hombres más ricos del pasado siglo, dueño de la historiada hacienda de Bucalemu y brazo derecho de José Manuel Balmaceda. Vicuña hizo algunos arreglos en La Alhambra y empedró la entrada a la casa con las tabas de los corderos de su hacienda.

Es fácil entender que la revolución del 91 fue para Vicuña un episodio negro. Su ornamentada residencia  fue un festín para los saqueadores  carboneados por elementos de la facción triunfante. Cuadros, estatuas y mobiliario fueron arrojados  a la calle por las hordas armadas de machetes, sedientas de venganza. Libros y cortinajes animaron improvisadas hogueras y no faltaron quienes quisieron extender  el fuego a la casa de una buena vez.

Fuente de los leones


Después Vicuña partió al exilio y el palacete fue ocupado para cuartel de caballería. Dicen que la fuente de  los leones del segundo patio fue destinada a "olla grande" para la sopa de la soldadesca o a abrevadero de caballos.  Hondamente afectado, Vicuña no quiso saber más y en cuanto le fue restituido transfirió el palacio a Julio Garrido Falcón, quien vivió en La Alhambra durante treinta años. Conocedor de la manía demoledora de los santiaguinos, Garrido legó la propiedad en 1940 a la Sociedad Nacional de Bellas Artes, con la condición de hacerse cargo de la integridad del edificio. Durante años estuvo a la cabeza de esta entidad "el irreductible" Pedro Reszka, pintor que "siempre apuntaba sus fuegos contra las audacias iconoclastas  de la juventud".

Alguna vez, el incendio de varias propiedades vecinas estuvo a punto de dejarnos sin Alhambra para siempre. La mansión escapó con algunos daños producto del fuego y del agua, pero la pérdida en obras de arte fue significativa. La tarde del incendio podía verse a Reszka llorando sobre los escombros. No sólo los bomberos lucharon contra las llamas voraces, sino además los artistas. Al final,  en medio de los restos humeantes, el pintor José Caracci decidió levantar el ánimo de sus pares y sacó su libreto de cheques, dando el vamos a una suscripción solidaria con un aporte de cien mil pesos.


Tomado del libro "Santiago de memoria" de Roberto Merino.  Primera Edición de septiembre de 1997.  Editorial Planeta.


Nota: El Palacio de La Alhambra fue declarado Monumento Nacional en 1973 durante el gobierno de Salvador Allende quien sentía gran admiración por él.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Zentagles, meditación artística.

Dibujo abstracto con patrones repetitivos. Originalmente debían hacerse en un cuadrado de 8,89 cms. de modo de poder mirarlo desde cualquier ángulo. Yo los hago en una croquera, a fin de cuentas cualquier medida sirve, y a diferencia de los antiguos que se hacían en blanco y negro, he agregado colores, todo depende del material con que se cuente y por qué no, de los estados anímicos.





Zentagles realizados por Luisa García-Hernández


El propósito de la invención de los zentagles no es otro que dibujar y meditar usando materiales al alcance de todos. La idea es dejarse llevar, los trazos deben realizarse sin tener una meta final. Lo invito a animarse y descubrir el artista que lleva dentro.

martes, 21 de octubre de 2014

IAIDO - Sable japonés - Invitación



Invitación - Actividad gratuita en la Biblioteca Municipal de Providencia
Sábado 25 de octubre a las 19:30 horas.

jueves, 9 de octubre de 2014

El arte chino del recorte de papel - Jian Zhi


Recortes de Luisa García-Hernández
después de una clase práctica con la Prof. Shu Fang Hsiao
en la Biblioteca Municipal de Providencia
Santiago de Chile

El arte del recorte de papel

Presente en el conjunto de China y en diferentes grupos étnicos, el arte del recorte de papel es un arte popular de gran importancia en la vida cotidiana.


Primordialmente femenino, este arte se transmite de madres a hijas durante un periodo prolongado que da comienzo en la infancia. Está muy extendido en las comarcas rurales. Los mejores artistas se ganan el respeto y la admiración de todos. Las técnicas utilizadas son múltiples: el papel se puede recortar o grabar con un buril, y se puede colorear o no. Cada vez se utilizan más las tecnologías modernas. Muy diversos y con frecuencia diseñados por los propios artistas, los motivos dependen de la región de origen (en el sur de China, por ejemplo, predominan los motivos finos y delicados) y del destino que se dé al producto: decoración interior (ventanas, camas, cielorrasos, etc.), fiestas (matrimonios, cumpleaños y ceremonias) o plegarias (impetración de la lluvia, conjuración del diablo, etc.). Elemento importante de la vida social en todos los grupos étnicos de China, el arte del recorte de papel es un medio de expresión de los principios morales, filosofías e ideales de quienes lo practican. Hoy en día, sigue siendo un medio de expresar emociones y está experimentando un nuevo auge sin precedentes.


Fuente: http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?lg=es&pg=000

martes, 30 de septiembre de 2014

INVITACIÓN : demostración de Sumi-e y Jian Zhi






El viernes 3 de octubre a las 17 horas se ofrecerá una demostración de recorte de papel y sumí-e en la Biblioteca Municipal de Providencia (Metro Manuel Montt), esto,  dentro de la Exposición Cielo y Tierra 2014 del Taller Chillco que dirige la Profesora Elisa Antu.


Están todos invitados a descubrir los tesoros tradicionales de la cultura oriental.