MESA SOLITARIA AL FONDO DE LA PIEZA
Por las calles las piedras del cansancio
descifran el cuchillo azul lúgubre
donde se va uno muriendo de soledad
en cada esquina montañosa de lujuriosos ruidos.
Ya no está en color y luminosidad
esa gran cascada plena de lozanía,
espumas, frescura y trasparentes sonidos cristalinos,
espesada y opaca de gris ha quedado seca.
Pesa el movimiento que hago con la mano
hasta que se escucha el ladrido de la madera
cargada con las arrugas que le han impreso los años,
permitiéndome la pasada al tugurio solitario.
Las ventanas están floridas por pajaritas de papel
pálidas de añejez, que vuelan en el
velo de los cortinajes y
apenas llega una luz a esa mesa
en la que siempre estoy solo.
Eduardo Díaz Espinoza (15.09.1937 - 23.01.2009)
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