jueves, 21 de octubre de 2010

El sueño del celta - Mario Vargas Llosa - Premio Nobel de Literatura




Mario Vargas Llosa - Premio Nobel de Literatura 2010

-Su nueva novela, “El sueño del celta”, que aparece el 3 de noviembre (se podría adelantar su publicación), abre con esta cita de José Enrique Rodó: “Un hombre es muchos hombres”.

-Nada encarna mejor al ser humano que esa cita. Me identifico plenamente. Somos muchos y la literatura existe para que podamos ser otros, vivir otras vidas. No somos los mismos en la intimidad, en público, en el amor...

-Basa la novela en la vida de Roger Casement, el irlandés que denunció el horror del Congo...

-Por ejemplo, el uso del chicote, arma para golpear que por primera vez se usa en el Congo. Ya existían los látigos pero el chicote se hacía con la piel del hipopótamo, que desgarra mejor.

-¿Cómo le descubrió?

-Leyendo una biografía de Joseph Conrad, que lo conoció y le abrió los ojos sobre las atrocidades belgas en el Congo. Luego descubrí que había estado en el Perú, denunciando los abusos contra los indios. He usado sus cartas, sus diarios, he viajado, he visto a su familia... Es uno de los primeros europeos que desmonta la visión mítica de que el colonialismo lleva el progreso al mundo bárbaro, cosa que también creían Karl Marx y los progresistas, no solamente los capitalistas. Casement descubre que la verdadera barbarie es el colonialismo, por la impunidad con que opera y sus denuncias son de las primeras que hay.

-Es un libro con intensas escenas homosexuales, ¿no?

-Su vida sexual es condenada por la moral de la época. A Casement no le han reconocido nada, es un personaje trágico, para algunos un traidor, para otros un degenerado. Yo lo reivindico como pionero de los derechos humanos. No vivió una duplicidad sino varias. Creo que las hazañas sexuales que cuenta en los diarios no las vivió realmente, que fantaseó bastante. Pero eso le provocaba una tensión terrible, ser homosexual te llevaba entonces a la cárcel, eran años de moral victoriana, y él tenía un cargo público que utilizaba para denunciar el sistema. Su drama es la soledad.

-¿Ha sido un reto describir esas escenas de sexo?

-Casement era una persona educada y respetuosa de las formas, fina, pero a la hora de escribir volcaba en sus textos una enorme suciedad, son diarios pestilentes, no hubiera sido posible reproducirlos.

-¿Y ese descenso al horror le ha afectado?

-He vivido momentos terribles, como mi viaje al Congo. Descubrí que ese país vive hoy el horror del mismo modo que en aquella época. Las violaciones se siguen produciendo masivamente en los últimos meses, a manos de bandas que se apoderan de pueblos y compiten en violar a mujeres, es monstruoso, simboliza el horror del que nunca salió el Congo. Es uno de los países más desgraciados de la Tierra. La vida es ahí precaria y bárbara, pero todo eso viene de la colonización.

-¿Quién iba a decir que le fascinaría un héroe nacionalista?

-Sigo siendo antinacionalista. Pero sí creo que, en una fase de su trayectoria, el nacionalismo tiene una cierta justificación, cuando se trata de defender la supervivencia de una comunidad a la que el colonialismo está deshaciendo y destruyendo. Ahí adquiere una valencia justiciera, tiene que ver con la libertad.

-Otro tema que trata es la manipulación de la historia...

-Cómo se escribe la historia, que es una bola de nieve que se parece mucho a la ficción, cuando no debería. Mire, yo he sido político y sé que necesitaba conquistar cada vez más votantes, seducir y realmente resulta muy difícil para un político no mentir, porque hay elementos de la verdad que generan rechazo. Cuando fui político, me propuse no mentir. Y lo cumplí, lo que hacía, en determinados casos, era callar la verdad, pero no mentir.

-¿Ha sentido alguna vez el bloqueo creativo?

-Jamás, trabajo mucho y cuando no trabajo siento un vacío, un gran trastorno, una especie de descomposición, de desorganización de la vida. Lo que me da equilibrio es mantener la rutina de trabajo. Nunca dejo de trabajar, ni siquiera en vacaciones. Discrepo con el cristianismo: el trabajo no es una maldición. Voy a escribir hasta el fin de mis días.


Fragmento de entrevista publicada en el Diaro La Nación


viernes, 24 de septiembre de 2010

UNA PALABRA - POEMA DE GABRIELA MISTRAL

Enlaza con el artículo anterior....

UNA PALABRA

(Gabriela Mistral, Chile-1889 - New York 1957)

Yo tengo una palabra en la garganta
y no la suelto, y no me libro de ella
aunque me empuja su empellón de sangre.
Si la soltase, quema el pasto vivo,
sangra al cordero, hace caer al pájaro.
Tengo que desprenderla de mi lengua,
hallar un agujero de castores
o sepultarla con cal y mortero
porque no guarde como el alma el vuelo.

No quiero dar señales de que vivo
mientras que por mi sangre vaya y venga
y suba y baje por mi loco aliento.
Aunque mi padre Job la dijo, ardiendo,
no quiero darle, no, mi pobre boca
porque no ruede y la hallen las mujeres
que van al río, y se enrede a sus trenzas
o al pobre matorral tuerza y abrase.

Yo quiero echarle violentas semillas
que en una noche la cubran y ahoguen,
sin dejar de ella el cisco de una sílaba.
O rompérmela así, como la víbora
que por mitad se parte entre los dientes.

Y volver a mi casa, entrar, dormirme,
cortada de ella, rebanada de ella,
y despertar después de dos mil días
recién nacida de sueño y olvido.

¡Sin saber ¡ay! que tuve una palabra
de yodo y piedra-alumbre entre los labios
ni poder acordarme de una noche,
de la morada en país extranjero,
de la celada y el rayo a la puerta
y de mi carne marchando sin su alma!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

GABRIELA MISTRAL - ¿Un grito en la oscuridad?


Me llamó mucho la atención este artículo de Oscar Hahn, publicado en Blogs de El Mercurio el 29 de agosto recién pasado. La teoría desarrollada es  interesante. Quienes han estudiado a nuestra Gabriela Mistral, quienes han hurgado en su biografía tantas veces, sabrán que sus poemas hilan uno a uno gran parte de su vida y  sus estados. Con ese vocabulario llano pero hermético a la vez, fue desahogando sus recelos, escrúpulos, sueños y frustraciones.  Hanh refiere: "Un texto poético no es ni un documento científico ni un parte policial; sin embargo, hay aquí una red de significados demasiado precisa como para que sea un simple entramado de metáforas literarias, sin ninguna relación con la biografía de la autora. "

Para interpretarla, o mejor dicho, para  bien leerla, debemos hilar fino, ver bajo el agua, tantear en la oscuridad,  auscultar entre líneas, interpretar los silencios más que los renglones. Es lo que ha hecho Oscar Hahn en este paseo por los  intersticios del poema "Una Palabra".

Luisa García

"Confieso que la primera vez que leí el poema “Una palabra”, de Gabriela Mistral, no me detuve a reflexionar sobre determinados aspectos, que en una relectura reciente me han parecido perturbadores. Dice Gabriela: “Yo tengo una palabra en la garganta/ y no la suelto y no me libro de ella/ aunque me empuje su empellón de sangre”. De ahí en adelante habla del terrible poder de esa palabra, que ni siquiera se atreve a pronunciar. Todo lo que quiere es borrarla de su vida “y despertar después de dos mil días/ recién nacida de sueño y olvido”.

Aunque nunca está claro a qué palabra exacta se refiere, hay unos versos que pueden orientar al lector.

Afirma Gabriela que “mi padre Job la dijo”. Recordemos que en el Libro de Job, después de que este hombre “recto e intachable” padece una serie de desgracias e infortunios, sin que haya hecho nada para merecerlos, estalla en una retahíla de lamentaciones. Job llega a maldecir el día en que fue dado a luz y desea haber nacido muerto. Y aunque su mujer lo insta a renegar de Dios, nunca llega a hacerlo. Hasta cierto punto, la reacción de Gabriela es semejante. A lo largo del poema, y a pesar de su desazón, ella se resiste a caer en la blasfemia. Pero, ¿qué es lo que la empuja a considerar esa posibilidad? ¿Qué cosa tan grave le ha ocurrido para que se sienta abandonada por Dios y haya estado a un paso de maldecirlo?

Curiosamente, fue después de leer, no el original en español, sino la traducción al inglés de Doris Dana, su compañera de tantos años, que empecé a vislumbrar lo que podía haber detrás de esa palabra tabú. La clave estaba en el siguiente verso: “de la celada y el rayo a la puerta”. Sólo me percaté del peso del término “celada” cuando lo leí en inglés: ambush, y lo traduje mentalmente como “emboscada”. “Celada” me resultó casi un eufemismo en comparación con las fuertes connotaciones de “emboscada”. A partir de ahí, toda la estrofa me reveló lo que antes no había percibido. Al parecer, esa palabra que le quema los labios está relacionada con una situación límite que le tocó vivir. Dice que no quiere acordarse “de una noche,/ de una morada en país extranjero,/ de la celada y el rayo a la puerta/ y de mi carne marchando sin su alma ”. La suma de “noche”, “celada” y “rayo a la puerta” dejan la impresión de un ataque nocturno realizado por alguien que irrumpe en su habitación.

¿Y qué dice el diccionario sobre la palabra “celada”? Lo siguiente: “Medio hábil y engañoso por el que se coloca a alguien en una situación difícil o se la obliga a hacer, decir o aceptar algo que no quería”.

Es indudable que Gabriela Mistral está aludiendo a alguna forma de violencia; a un acto consumado por la fuerza: “el rayo a la puerta”. ¿Y qué es lo que le queda después de esa experiencia traumática?: “Mi carne marchando sin su alma”. Resulta pertinente preguntarse si Gabriela no estará ofreciendo los datos básicos para descifrar un mensaje que nunca se atrevió a formular de manera explícita. Nótese, además, que en la frase “mi carne marchando sin su alma”, ella no dice “cuerpo”, sino “carne”, vocablo que tiene un vínculo mucho más estrecho con el tema de la sexualidad. Agréguese a lo anterior que, mediante una especie de transferencia psicológica, en la primera estrofa habla de “un empellón de sangre”. Recurramos de nuevo al diccionario. Empellón: “empujón fuerte que se da con el cuerpo”.

Un texto poético no es ni un documento científico ni un parte policial; sin embargo, hay aquí una red de significados demasiado precisa como para que sea un simple entramado de metáforas literarias, sin ninguna relación con la biografía de la autora. Entre paréntesis, lo anterior no tiene nada que ver con el supuesto abuso infantil que habría sufrido la niña Lucila Godoy. Esto se refiere a la Gabriela Mistral adulta; a un episodio que ella habría vivido mientras se encontraba “en país extranjero”. ¿Dónde, cuándo, con quién? Los especialistas tienen la palabra.


Blogs de El Mercurio – 29 de agosto de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010

ISABEL ALLENDE gana el Premio Nacional de Literatura


SANTIAGO.- En una determinación rodeada de controversias, esta mañana se concedió a la escritora Isabel Allende el Premio Nacional de Literatura, confirmando el favoritismo que la autora de "La casa de los espíritus" tenía para llevarse el máximo galardón de las letras nacionales.


Diversos dirigentes políticos, incluyendo a los ex mandatarios Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos, fueron parte del grupo que hizo campaña para que Allende obtuviera el trofeo, que en su más reciente edición había recaído en manos de Efraín Barquero (2008).

La polémica surgió de los grupos "más duros" de la literatura nacional, que había criticado el favoritismo de Allende para llevarse el premio al tratarla de una escritora dedicada a los éxitos comerciales, que ha llegado a vender más de 50 millones de ejemplares de sus novelas, traducidas a 27 idiomas.

Allende, de 68 años (1942), se convierte así en la cuarta mujer que obtiene el premio entregado de forma bianual, siguiendo los pasos de Gabriela Mistral (1951), Marta Brunet (1961) y Marcela Paz (1982).

Algunas de las obras emblemáticas de la autora afincada en Estados Unidos son "La casa de los espíritus" (1982), "Eva Luna" (1987), "Paula" (1994), "Hija de la fortuna" (1999) y "Retrato en sepia" (2000).

Otros nombres que circulaban como principales contendores de Allende para llevarse el premio, eran Antonio Skármeta, Poli Délano, Fernando Emmerich, Jorge Guzmán, Enrique Lafourcade, Francisco Rivas, Germán Marín, Diamela Eltit y Hernán Rivera Letelier, entre otros.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

PREMIO NACIONAL DE LITERATURA - La hoguera literaria está que arde


por Vivian Lavin

La polémica en torno al Premio Nacional de Literatura 2010 está candente. Un jurado cuestionado por su idoneidad, candidatos que sin pudor dicen merecerlo y cambios heredados de la dictadura a una antigua ley, encienden las iras. La hoguera de las vanidades literarias está al rojo.

Como ya es habitual, cada dos años en esta fecha, las plumas empiezan a volar no tanto por la altura y profundidad de los escritos de nuestros narradores, dramaturgos, cronistas, ensayistas y poetas como por la tensión y polémica que invade a la escena literaria chilena con ocasión del Premio Nacional del Literatura.

La disputa ya está instalada y las candidaturas han aceitado sus máquinas y con ellas todo el andamiaje publicitario, político, marketero y periodístico en torno a los escritores que disputan el codiciado galardón que premia a las letras nacionales.

Los reclamos, sin embargo, este año han superado la contienda misma para instalarse en el seno del jurado. Como nunca antes, el actual ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, ha levantado la voz con fuerza para reclamar su derecho a estar sentado entre quienes deciden el Premio Nacional de Literatura, un coto que reclama como propio, cuando bajo el Consejo que preside, se ubica el Consejo del Libro y de Fomento de la Lectura. El secretario de Estado ve con celos a su par de Educación que se ha venido sentando con todo relajo entre los miembros del jurado desde el año 1974 cuando por decreto militar se hicieron una serie de cambios que hoy son cuestionados a diestra y siniestra.

Para ello es necesario recordar que el nacimiento de este Premio se remonta al años 1942, cuando bajo la administración del radical Juan Antonio Ríos y por iniciativa de la Sociedad de Escritores de Chile que veía con impotencia el desamparo y pobreza en la que quedaban muchos escritores que habían dado su vida a la literatura, promueven la creación de un reconocimiento anual, rito que se mantiene hasta 1973 cuando, con ocasión del Golpe Militar no se entrega galardón alguno.

Al año siguiente, la debutante Junta de Gobierno empezó a dar señales de que venía a quedarse para rato, cambiando la composición del jurado, la periodicidad y el procedimiento de elección a través de candidaturas. A pesar de otros cambios introducidos por los gobiernos democráticos, ninguno de ellos logró despejar la inquietud y malestar que aún suscita la concesión de este Premio.

Además de las quejas del actual ministro de Cultura, se suman este año las de la Sociedad de Escritores de Chile que ha levantado la voz sobre ciertos aspectos, como son la restitución de la anualidad del premio y la reincorporación de escritores, además del ganador anterior, en la composición del jurado. “Lamentablemente, el Premio empieza a ser una disputa encarnizada y esto parte en el gran error que fue quitarle la anualidad. Además, creemos que se recupere la incorporación de un escritor que nos represente, como también se designe a un escritor que represente a las regiones”, explica el presidente de la entidad gremial, Reynaldo Lacámara.

Tacañería estatal

La tacañería del Estado de Chile, primero, y de la sociedad, en general, después, es una cuestión de la que no se hace mayor autocrítica. Pero basta observar a otros países para darse cuenta que aquí los premios, además de escasos, consisten por lo general, en la clásica medalla y un entusiasta abrazo.

El Nacional es, en solitario, además de ser el más importante de las letras chilenas, el premio más cuantioso que implica una verdadera jubilación consistente en una suma indivisible que supera los 13 millones de pesos y una pensión vitalicia de 20 Unidades Tributarias Mensuales. Otra buena razón para disputarlo en un país donde los escritores que viven de los derechos de autor se cuentan con los dedos de una mano.

La escritora Carolina Rivas estuvo estrechamente ligada a la organización de los Premios Nacionales, entre ellos, el de Literatura, como asesora en materias culturales del Gabinete del Ministro de Educación durante casi una década, y refuta el cuestionamiento sobre la idoneidad del jurado. “Se suele decir el jurado no es conocedor del tema, pero yo he tenido el privilegio de observar año a año y constatar que son personas mucho más preparadas de lo que se cuenta”.

Y, ¿qué dice la academia al respecto? “Creo que se requiere de un jurado independiente, como lo hay para otros premios en nuestro país. Como es el caso del Premio José Donoso que entrega la Universidad de Talca. La garantía está en la autonomía e independencia porque lo que importa es el procedimiento”, señala Alicia Salomone, directora del Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Cuestión que confirma la académica del mismo departamento, Ana María Baeza: “En los últimos años, el Premio Nacional ha demostrado tener una marcada tendencia política institucional”.

Pero no sólo eso. Uno de los puntos más importantes sobre los cuales no se hace mayor mención a la hora de discutir el tema, es que la ley que concede el Premio Nacional de Literatura no cuenta con un reglamento, cuestión básica a la hora de implementarla y de seguro uno de los motivos que llevan a que existan tantas interpretaciones al respecto. “La ley requiere con urgencia una actualización de modo que hayan más representantes y menos actuantes. La falta de reglamento es una cuestión urgente”, dice Carolina Rivas sobre esta grave falencia.

¿Qué se premia cuándo se premia? Nos preguntamos parafraseando al gran poeta y también Premio Nacional Gonzalo Rojas. El espíritu original de la Ley dice que se concede “por una vida entera entregada al ejercicio de las letras”, lo que según la Sociedad de Escritores de Chile se habría cumplido en general al observar la lista de los galardonados. Sin embargo, al entrar en la casuística podemos observar que gigantes de la literatura murieron sin ser reconocidos. Es el caso de Violeta Parra, María Luisa Bombal, Vicente Huidobro, Enrique Lihn, Jorge Teillier o Roberto Bolaño. Peor aún, durante la dictadura se premió a figuras como Enrique Campos Menéndez, quien será siempre recordado como el asesor cultural de la Junta Militar que se las agenció primero para dárselo a su colega de la Academia de la Lengua, el filólogo Rodolfo Oroz, para luego recibirlo él mismo.


Candidaturas en la yegua

En el Chile del siglo XXI, además de las presiones políticas que se han hecho habituales a partir de entonces, se han sumado nuevos ingredientes, como el hecho de los candidatos tengan una diversa repercusión internacional, haciéndolos parecer como que la batalla fuera entre David y Goliat.

La irrupción de Isabel Allende, quien por años se negó siquiera a que la postulasen, hoy reclama su derecho a ganarlo. Lo mismo que Antonio Skármeta, mientras una paciente Isidora Aguirre, ya empinada sobre sus 91 años sigue vigente como la dramaturga cuya obra ha sido la más representada en la historia del teatro chileno: La Pérgola de la Flores, lo que ha pasado inadvertido para sucesivos jurados. En silencio, quedan un Francisco Rivas o un Jorge Guzmán.

La figura de la escritora Diamela Eltit, reciente ganadora del Premio José Donoso que entrega la Universidad de Talca y favorita de los lectores muy iniciados, vino a remover más las aguas, cuando se negaba a presentar candidatura. A pesar de ello, se sabe que su nombre ya es premiable, en cuanto uno de los jurados la habría incluido en la reunión previa que tuvieron hace unas semanas.

Entonces, se pensó que Raúl Zurita se inhabilitaría pero no lo hizo. Una cuestión que podría decidir la elección de este jueves cuando Zurita ha sido cuestionado por haber expresado otrora y de manera pública su animadversión por el también candidato Enrique Lafourcade, y en tanto, su favorable juicio hacia Diamela, su ex mujer y compañera en el mítico CADA.

La candidatura de Isabel Allende no sólo pesa por su apabullante cifra de venta sino además, porque su carpeta incluye cartas de apoyo de tres Presidentes de la Concertación, de los que no entiende porqué no le dieron ellos mismos el premio cuando tuvieron la oportunidad. Pero no sólo eso. Isabel cuenta también con el apoyo de Sebastián Piñera, quien la habría invitado sospechosamente a Chile esta semana. Isabel no pudo aceptar por compromisos previos, pero aseguró visita para dentro de un mes.

Pero la gota que rebasa el vaso, es lo de la modalidad de las candidaturas que, si bien fue impuesto por el régimen militar, luego fue derogado durante el gobierno de Ricardo Lagos. A pesar de ello, se mantiene como procedimiento el que los escritores o quien sea, presente los antecedentes de los postulantes, a pesar de que el jurado se puede pronunciar por otra persona. Esta es otra de las modificaciones que postula la Sociedad de Escritores de Chile ya que como dice su presidente, es “una práctica indigna”.

Los mismos escritores lo consideran una humillación tener que estar juntando firmas y hacer valer su opción a los ojos del jurado con gruesas carpetas que avalen el trabajo de toda una vida. Una práctica que lleva a escenas que rayan en la grosería y de las cuales Carolina Rivas fue testigo como asesora del Ministerio de Educación por tantos años. “En ninguna parte de la ley dice que hayan candidaturas, pero estas se fueron construyendo a través de los años. Y se han ido sofisticando a tal punto que parecen verdaderas empresas detrás de esto. Yo misma vi cómo hubo postulaciones que llegaron en las conocidas yeguas, una suerte de carretilla, con las cajas de papeles y libros que llevaban al sonrojo. Hay cosas que debieran reglamentarse”, insiste.

Como sea, el Premio Nacional de Literatura 2010 será dirimido este jueves y aunque pareciera que la cuestión estuviera ya zanjada, en la historia del Premio han habido muchas sorpresas.


Fuente:  http://radio.uchile.cl/noticias/80747/

jueves, 20 de mayo de 2010

MUJERES BORDANDO EL MAR

Dirección de Extensión
Universidad Austral de Chile
Valdivia



“Mujeres Bordando el Mar” se denomina la nueva exposición de arte que recibe la Universidad Austral de Chile, valorando su calidad, reconociendo su aporte cultural y compartiéndola con la comunidad valdiviana y regional. En la Casa Luis Oyarzún de la Dirección de Extensión, el trabajo de la Agrupación Cultural Miramar permanecerá en exhibición hasta el viernes 28 de mayo.


La muestra consiste en 17 obras individuales y una colectiva, textiles confeccionados en la técnica de lanigrafía, método con que las integrantes de la agrupación artística de Niebla, Valdivia, expresaron la cotidianeidad de su vida en la costa.

La exposición culmina en la UACh una itinerancia por el Museo de Sitio Fuerte de Niebla, la Casa de la Cultura de Máfil y la Casa de la Cultura de Malalhue. Según señaló Hilda Gallegos, coordinadora del proyecto e integrante de la agrupación, “con esta exposición cerramos el proyecto, partimos en Niebla. Recorrimos dos comunas y terminamos en Valdivia, donde correspondía mostrar también este trabajo. Esta experiencia nos ha permitido crecer bastante y encontrar la manera de mostrar los productos del trabajo de la agrupación”, señaló.

Proyecto Integral

La calidad de esta muestra se sustenta en el integral proyecto que involucró el trabajo de las mujeres del colectivo artístico, quienes mediante el financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional del Gobierno Regional de Los Ríos, realizaron el proyecto que incorporó una serie de talleres de capacitación.




Durante los seis meses de creación de las obras, se realizaron los talleres de Identidad, dirigido por el profesor y antropólogo Pedro Inalaf, Taller de Pintura y Dibujo a cargo del artista visual Samuel Lizama, y Taller de Lanigrafía dirigido por Ketty Pollarolo y Pelusa van de Maele.

“Mujeres Bordando el Mar” se presenta en la Casa Luis Oyarzún de la Dirección de Extensión de la UACh, Yungay 800, en el marco del Mes del Mar. Ésta puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 13 y de 15 a 19 hrs. hasta el 28 de mayo.

Además, la exhibición contempla una selección de las obras de su anterior proyecto “Arte Sacro junto al Mar”, del mismo colectivo artístico, que presenta la imagen de la virgen desde una mirada local.

Fuente:
http://www.extension.uach.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=588:mujeres-de-niebla-cuentan-sus-historias-en-exposicion-de-arte&catid=183:artistico-cultural&Itemid=138

miércoles, 14 de abril de 2010

NARRADORES SIN FRONTERA - Hernán Rivera Letelier último producto de exportación




Desde Isabel Allende a Diamela Eltit, pasando por Ampuero, Simonetti, Guelfenbein, Skármeta y Bolaño, son muchos los escritores chilenos que han conseguido un lugar en la escena mundial de las letras. El Premio Alfaguara de Novela que obtuvo esta semana Hernán Rivera Letelier es un aporte más a la internacionalización de nuestra literatura a través de diversos caminos.

por María Teresa Cárdenas

"Me parece un gran escritor, y la fiebre que ha desatado es de un nivel intelectual bastante alto. Pero si lo mencionas en la calle, nadie sabe quién es". Lo dijo Isabel Allende, la escritora superventas, reconocida y admirada por lectores y transeúntes del mundo, refiriéndose al conocimiento en Estados Unidos de Roberto Bolaño, nuestro más célebre escritor de culto, una exportación no tradicional cuya temprana muerte -ocurrida en 2003, a los 50 años de edad- fue un aporte extraliterario -y dramático- a su descubrimiento dentro y fuera del país. Dos narradores que al cabo de los años han venido a convertirse en nuestras principales cartas de presentación en el concierto internacional de las letras, ese donde Pablo Neruda y Gabriela Mistral -y con ellos la Poesía chilena con mayúsculas- han llevado la batuta.

Entre uno y otro, sin embargo, hay numerosos nombres y estilos. Y también varios caminos para llegar a Roma... y a muchas otras capitales del mundo.

Después de un primer paso bastante obligado, contar con un agente literario, Guillermo Schavelzon -precisamente uno de los más conocidos en el mundo hispano después de Carmen Balcells y el que más chilenos tiene en su cuenta- establece algunos requisitos para internacionalizar una obra literaria. Según él, es necesaria "una calidad literaria de excepción, o un éxito de ventas enorme. Lo que no indica que teniendo una u otro haya garantías". Y va más allá: "Diría que todo depende de poder encontrar al editor o la editora, no la editorial, capaz de entusiasmarse; de la coyuntura económica y comercial (hay momentos en que las editoriales corren más o menos riesgos: hoy, ninguno); de saber presentar la obra como corresponde (trabajo del agente), y de un porcentaje de imponderables mayor del que imaginamos".

Pero hay otros impulsos nada despreciables, como los premios literarios. Ganador del XIII Premio Alfaguara de Novela por su libro inédito El arte de la resurrección , Hernán Rivera Letelier no sólo recibirá 175 mil dólares (cerca de 93 millones de pesos): además verá su obra publicada en toda Hispanoamérica en el mes de mayo.

Schavelzon, agente de Rivera Letelier -así como de Roberto Ampuero, Pablo Simonetti, Carla Guelfenbein, Marcela Serrano, Elizabeth Subercaseaux, Alberto Fuguet, Jaime Collyer, Mauricio Electorat, Sergio Gómez, entre otros-, reconoce que "un premio internacional ayuda mucho, en todos los sentidos. Es una excelente excusa para un lanzamiento con fuerte inversión, y se hace más atractivo para los medios". Sin embargo, advierte que Rivera Letelier "es ya conocido en muchos países y en otros idiomas", lo que es una muestra, según él, de que la temática local no dificulta la difusión. Porque sus novelas, puntualiza Schavelzon, "no sólo transcurren en Latinoamérica, sino concretamente en Chile y en el desierto pampino, con personajes que uno no podría imaginar en otro sitio".

Cuál es el secreto, entonces: "Hernán Rivera tiene una escritura creativa, que no pone dificultades al lector. Estoy seguro de que no piensa en sus colegas ni en los críticos ni en los académicos cuando escribe. Eso los lectores lo agradecen. En todos los idiomas".

Pero es el propio Rivera Letelier quien pone matices respecto de su experiencia con los lectores extranjeros: "Buenísima en Francia e Italia; buena en España y Latinoamérica; no tan buena en el resto del mundo". Y respecto del premio, espera que le ayude en Estados Unidos, "donde aún no he podido entrar". Sin embargo, sobre las dificultades con la traducción, dado su estilo barroco y lleno de giros locales, dice que han sido "más bien pocas; las palabras y los dichos complicados los trabajo junto a los traductores".

Opinión que confirma Anne Marie Métailié, su editora francesa: "Publicamos a Hernán desde 1997 con La Reina Isabel; hasta ahora hemos presentado seis títulos con una importante recepción de la prensa literaria. El éxito le debe mucho al talento de su traductora (Bertille Hausberg), quien supo encontrar una lengua que preserva el sabor de los textos tan particulares de Hernán. Sus libros no son best sellers en Francia, pero se venden bien y tienen lectores fieles".

Premios y premios

Pese a que ya tenía un nombre reconocido en el extranjero, el Premio Planeta de Novela que Antonio Skármeta obtuvo en 2003 por su novela El baile de la Victoria logró la ampliación de su circuito de lectores. "El premio trae consigo ediciones masivas, lo que significó que la obra tuviera mucha visibilidad. Siempre un premio es relevante y arroja beneficios de popularidad hacia los libros anteriores y posteriores del autor. Todos se benefician de este interés y dejan al escritor y a su agente en mejores condiciones", afirma.

Y aunque admite que hay premios de distinta índole, algunos más apreciados por la crítica -él mismo ha obtenido el Grinzane Cavour (2000) y el Premio Medicis (2001), ambos por La Boda del Poeta como Mejor Novela Extranjera publicada en Italia y Francia, respectivamente-, rechaza la distinción entre el reconocimiento al libro masivo y al de calidad. "Hay obras de gran calibre, aceptadas por la crítica y bien vendidas. Otras que son de mucha complejidad y que tienen menos lectores. Y está bien que coexistan". Contento por el Premio Alfaguara otorgado a Hernán Rivera Letelier, dice que "lo han obtenido muy buenos escritores".

Lo cierto es que los premios de editoriales siempre despiertan sospechas. Y no es extraño si se consideran algunos de sus efectos "colaterales": asegurar a un autor en la editorial que ya lo publica, tentarlo a que se cambie definitivamente a la editorial que va a sacar la novela ganadora, prestigiar el premio otorgándoselo a un autor de renombre. Sobre estos dos últimos efectos se especuló en el caso de Jorge Edwards, quien en 2008 obtuvo el Premio Planeta-Casa de América -dotado en ese momento nada menos que con 200 mil dólares- por La casa de Dostoievsky . Habrá que ver con quién publica su próxima novela -que ya parece estar lista- este escritor distinguido con el Premio Cervantes en 1999 y hace unos días con la nacionalidad española.

A la conquista de los mercados

Pero hay casos en que las editoriales son más directas y sencillamente acuden a la "grúa" cuando les interesa el volumen de ventas de un autor. Lo habitual es que ese escritor también tenga proyecciones en el exterior, por lo que, aparte de una contundente suma como anticipo, le ofrecen una mayor "cobertura" internacional. Lo más relevante hasta ahora ha sido la gestión de editorial Norma, que de Planeta se llevó hace un par de años a Roberto Ampuero - El caso Neruda - y a Pablo Simonetti - La barrera del pudor -, ofreciéndoles a ambos sumas equivalentes a los premios citados: entre 170 y 200 mil dólares.

Más discreta, aunque igualmente atractiva, fue la oferta que recibió Carla Guelfenbein para abandonar Alfaguara e irse a Planeta, donde publicó en 2008 El resto es silencio -después de El revés del alma y La mujer de mi vida -, que ya cuenta con traducciones al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y portugués. La mujer de mi vida , en tanto, ha conseguido 15 traducciones, incluido el codiciado inglés (con distribución a Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Inglaterra).

Madre que estás en los cielos y La razón de los amantes , de Simonetti, fueron distribuidas por editorial Planeta en Argentina, Colombia, México, Perú y Venezuela. Norma amplió el circuito a todos los países donde la editorial colombiana tiene sede -14 en total- e integró a España en los viajes de promoción. A seis meses de su publicación, La barrera del pudor cuenta con 60 mil ejemplares publicados en español; 25 mil de ellos distribuidos en España y Latinoamérica. Asimismo, las dos primeras novelas están publicadas en Italia, Brasil, Grecia, Israel y Holanda, y las mismas editoriales, más otras tantas, ya han manifestado su interés en traducir La barrera del pudor , por la cual acaba de firmar un contrato con una editorial taiwanesa.

Después del boom literario de los 60, la Madre Patria parece no haber perdido su rol estratégico. Según Guillermo Schavelzon, "España es el paso de todos los latinoamericanos hacia Europa. Porque aquí está el centro de decisión de la edición en castellano, aquí están las agencias literarias, y por aquí pasan los editores extranjeros. Además, hay que tener en cuenta que en España se venden 18 veces más libros que en Argentina, 36 veces más que en Chile, en fin, que este es un mercado enorme. Esto no es solamente algo comercial, es un problema de culturas centrales y culturas excéntricas, tan bien explicado por Bourdieu".

En España, además, se concentran las corresponsalías de prensa, representaciones de ferias y oficinas de gestión cultural europeas, lo que genera aún más contactos para los escritores y la posibilidad de ser invitados a eventos literarios, un paso complementario en este camino internacional.

El crimen paga

"Estoy consciente de que ha sido el éxito de mis libros en Chile lo que ha despertado el ojo de las editoriales de otros países", ha dicho Roberto Ampuero, quien, con su detective Cayetano Brulé y también con dos novelas al margen de la saga policial - Los amantes de Estocolmo y Pasiones griegas -, ha conquistado ampliamente los mercados internacionales. Radicado en Iowa, Estados Unidos, después de una vida que lo ha llevado a varios destinos en el mundo, sus novelas han sido publicadas en América Latina y España, y han sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, chino, sueco, portugués, griego y croata.

En el mismo género policial aunque con menos volumen de ventas, Ramón Díaz Eterovic, creador del detective Heredia, tiene varios de sus libros publicados en España, Italia, Francia, Alemania, Portugal, Grecia, Croacia, Holanda y México.

Otro autor que ha incursionado en el género policial es Luis Sepúlveda, hoy radicado en Gijón, donde cada año se celebra la Semana Negra. Con una aventurera biografía, en la cual muchos reconocen su gran capacidad de fabulador, Sepúlveda logró el estrellato con su novela Un viejo que leía novelas de amor , publicada por Tusquets en 1992, traducida a 14 idiomas y de la cual se dice que ha vendido 18 millones de copias. Premio Primavera de Novela 2009 por La sombra de lo que fuimos , se le ha distinguido además como Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa.

También radicada en el extranjero, en Estados Unidos, Elizabeth Subercaseaux obtuvo en 2009 en Alemania el Liberaturpreis con Una semana de octubre , de pronta reedición en Chile. Según su agente, la novela Un hombre en la vereda será llevada al cine en los Estados Unidos y con ella abre una serie policial con los títulos Asesinato en Zapallar , Asesinato en La Moneda y Asesinato en Vitacura.

SUPERVENTAS MUNDIAL

ISABEL ALLENDE EN CIFRAS

Más de 12.000.000  número de copias vendidas en el mundo de  "La casa de los espíritus".

Más de 56.000.000  copias vendidas de todos sus libros.


Resonancia académica
No sólo el volumen de ventas o los premios han permitido que los autores chilenos sean conocidos más allá de las fronteras. También las universidades y la crítica académica les han otorgado en algunos casos un sitial de privilegio. Es el caso de Diamela Eltit, Global Professor de escritura creativa en la Universidad de Nueva York, hasta donde se traslada en septiembre y durante cuatro meses.

El peruano Julio Ortega, crítico literario y catedrático de la Universidad de Brown -donde creó el programa de Estudios Transatlánticos-, afirma que "los libros de Diamela Eltit se estudian y leen en las universidades norteamericanas más que los de cualquier otro autor chileno, en español y en su traducción al inglés. Hay más ensayos sobre su obra que de Isabel Allende -explica-. Pero son dos mundos de lectores aparte, el universitario y el general". Para Ortega, Diamela Eltit "representa la capacidad de consistencia, de comunicar una inmediata veracidad, pero también la hoy rara integridad literaria".

Traducida a varios idiomas y publicada en prestigiosas editoriales -Suhrkamp, en Alemania; Marcos y Marcos, Italia; Denöel, Francia, y Grove Atlantic Press, Estados Unidos, más Planeta para Chile y el cono sur, y Anagrama en España-, Tengo miedo torero (2001) situó a su autor, Pedro Lemebel, en las ligas internacionales de literatura. Sin embargo, también ha conquistado las aulas académicas. Así, en 2004 fue invitado a la Universidad de Harvard como conferencista y en 2007 participó en un simposio que le dedicó a su obra la Universidad de Stanford.

Fuente: emol.com 28.03.2010