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Gabriela Mistral Vicuña 7 de abril de 1889 - Nueva York 10 de enero de 1957 |
Doris Dana declaró
en una entrevista que Juan Miguel –Yin Yin era hijo de Gabriela. Hijo o no, Gabriela Mistral sufrió como sufriría
toda madre: con las enfermedades de Juan Miguel, los años difíciles de la adolescencia y el posterior suicidio de éste. De mis muchas lecturas acerca de la vida de Gabriela Mistral comparto estos textos con ustedes.
Luisa García H.
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“Gabriela lo llama Yin Yin, y lo mimó con todo el
exceso de su carácter y la pasión de una madre frustrada que por fin tenía un
hijo de su sangre, aunque no lo hubiera parido
Sobre su parentesco con Yin Yin hubo toda clase de
versiones. Su media hermana Emelina se muestra muy escéptica: "Mire,
hijita, ese hermano natural no existe. Si Lucila quiere adoptar un niño, no
tenía por qué inventar ese hermano". Son varios lo que piensan que Yin Yin
es hijo de la carne de la Mistral.
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“Pongamos en un platillo de
balanza frases escritas por Gabriela Mistral afirmando ser tía de Yin Yin; y
pongamos en otro la reciente declaración oral hecha por Doris Dana: Gabriela
Mistral le habría confesado, en su postrimería, ser la madre de Yin Yin. Aunque
esta balanza sea dispar, pues por un lado pesa escritos y por el otro voces,
veamos cómo obran sus respectivas persuasiones.
Lo escrito indica
fehacientemente que, según Gabriela Mistral, ella es tía y no madre. La prueba
de mayor peso es el siguiente trozo de una oración por el alma de Yin Yin:
"Madre de Juan Miguel,
madre que por voluntad de su Creador él ya no tuvo cuando supo entender y
hablar, madre que se le fue antes de cantarle sus canciones de cuna, madre
cariñosa que hubiese sabido darle los cariños que yo no supe; madre cabal donde
yo era un mero balbuceo, una cotidiana torpeza; madre catalana con leche del
Mediterráneo, que lo hubiese amamantado en sedimentos de olivos y mármoles,
dándole la dulzura fuerte, el brillo enérgico, la ductilidad sin compromiso,
que yo no pude nutrirle, perdóname si no lo hice feliz; perdóname si por culpa
mía se fue quebrando la Ley de Moisés". (Luis Vargas Saavedra. El Otro suicida de Gabriela Mistral.
Ediciones Universidad Católica de Chile, 1985, 103)
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Acabo
de recibir una carta de Juanito que me ha dejado una impresión muy penosa.
Me
habla en ella de su deseo de ser aviador y me ruega que no me oponga. Le he
contestado lo que te contesté a ti a ese respecto: que no estaría mal que se
hiciera hombre – que es lo primero que tiene que ser un aviador: hombre fuerte,
disciplinado, firme y tranquilo – dedicándose a la aviación. Dominándome mucho
para no decirle cosas duras, le he explicado que ser aviador no es volar – que
eso es la práctica del oficio y que va a tener que estudiar cosas mucho más difíciles
que las que estudia en Viçosa –: matemáticas, mecánica, física, química,
astronomía, geografía etc. etc. Le he dicho que tú y yo queremos su bien, su
provecho, y no el nuestro. Que si tú lo has puesto en la escuela agrícola es
porque quieres comprarle una finquita – no para que él trabaje directamente la
tierra, sino para que la explote y la dirija. Le he dicho muchas cosas
sencillas y claras para que entienda que para dirigir, para mandar, hay que
saber hacer las cosas y que ese es el objeto que tú persigues al tenerlo en Viçosa
– Respecto a su entusiasmo por la aviación, he procurado hacerle entender que
eso, en primer lugar, depende de que él sea físicamente apto –de que tenga la
fuerza física necesaria – la cavidad toráxico y profundidad de respiración que
la aviación exige y, en segundo lugar, de que el Gobierno brasilero acepte
extranjeros… En su carta me dice que quiere ser escritor, que es escritor. Le
he contestado lo mismo. Que para ser escritor hay que aprender, hay que
escribir mucho y que escribir bien. Que si tiene vocación, puede escribir al
margen de su trabajo de agricultor o de aviador porque no podrá ganarse la vida
escribiendo, cuando menos mientras aprende – En esencia, hijita, no me he opuesto
a que intente su entrada a aviación por las razones que te di en mi carta
anterior: porque me parece que la disciplina y el ejercicio físico es lo
primero que necesita. Para que no se haga un vicioso, cosa que en ese ambiente
es fácil – necesita cansar su cuerpo – sea con el trabajo agrícola, sea con el
deporte, sea con los ejercicios militares.
Cualquiera de las 3 cosas puede servirle. Si no ha de seguir en la escuela agrícola, que vaya a aviación para que se discipline y se fortalezca ya que los deportes no le han gustado nunca – Supongo que no podrá entrar a aviación porque con ese pecho hundido y con ese cuerpo laxo y débil, no debe tener las condiciones físicas requeridas. En ese caso debes dejarlo en la escuela agrícola aunque no quiera. Necesita estar de interno, hijita, para que aprenda a obedecer y para que trabaje y se discipline.– Interno en la escuela agrícola o interno en aviación. No te oculto que creo que, para formarle el carácter y para hacerlo un hombre, tal vez le convendría más la escuela de aviación en Estados Unidos o una de esas que se llaman academias militares.
Cualquiera de las 3 cosas puede servirle. Si no ha de seguir en la escuela agrícola, que vaya a aviación para que se discipline y se fortalezca ya que los deportes no le han gustado nunca – Supongo que no podrá entrar a aviación porque con ese pecho hundido y con ese cuerpo laxo y débil, no debe tener las condiciones físicas requeridas. En ese caso debes dejarlo en la escuela agrícola aunque no quiera. Necesita estar de interno, hijita, para que aprenda a obedecer y para que trabaje y se discipline.– Interno en la escuela agrícola o interno en aviación. No te oculto que creo que, para formarle el carácter y para hacerlo un hombre, tal vez le convendría más la escuela de aviación en Estados Unidos o una de esas que se llaman academias militares.
Necesitas
tener con él a la vez firmeza y ternura hijita, porque de ambas cosas necesita mucho–
Su carta está llena de rencor – rencor contra ti, aunque no lo dice – contra
los aduladores
que te rodean (así dice) – contra Viçosa, contra lo que tiene que hacer, contra la
vida – Es tremendo. La crisis de la adolescencia es siempre cosa muy seria,
hijita, sobre todo
cuando se tiene un temperamento nervioso y débil como es el caso de Juanito.
Necesita salud, salud física y moral, vida – Ambas cosas puede encontrarlas en
una actividad que lo obligue a un adiestramiento a la vez físico y moral – Me
aflige no poder irme enseguida contigo para ayudarte en este grave momento –;
pero necesito ir antes a México – Si fuera, si aceptara el traslado, tendría
que ir a trabajar, no a estar contigo ni menos aún con él. Te confieso que
prefiero ir libre. Estoy muy cansada y cualquier trabajo me cuesta un esfuerzo enorme
– Cada día me convenzo más de que necesito cuando menos un año óyelo bien – un
año – de descanso – Para arreglar mi vida he de ir antes que todo a México,
hijita, pero después iré a verte, te lo prometo – Como te conté en mi anterior,
me voy antes de fin de mes – es decir dentro de unos días – Te abrazo, mi
pobrecita. Ten calma; firmeza y paciencia es lo que más necesitas en estos
momentos difíciles –
Te abrazo. Cada noche rezo por ti y por YY. Mil cariños y bendiciones de tu
Te abrazo. Cada noche rezo por ti y por YY. Mil cariños y bendiciones de tu
PALMA
(Hijita Querida - Cartas de Palma Guillén a Gabriela Mistral - Pablo Zegers Blachet - Págs. 21 y 22)
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Oraciones a Yin y por Yin
I. Con Yin
Hijito nuestro, perdóname si te fallé en tus
horas más apremiadas. Perdóname que en los momentos en que decidías tu destino,
yo no haya estado junto a tu tribulación.
Ay, ese largo forado en el tiempo, por el cual entraste a tu agonía, pudo haberme tenido cerca, si no a tu lado, y aún capaz de convencerte y de irte guiando hacia la vida.
Perdóname, hijito, perdóname todas mis lejanías y alejamientos. Perdóname en mérito de lo que te di siempre: mi amor anudado a tus pasos, mi pobre amor que ahora se tambalea y cae como una bandera sin mástil.
Sentada al fondo de este pozo de ceniza, óyeme a través de la noche y recibe mi pena, alta como humareda.
Te busco y te rastreo por las cosas que aún están tibias de ti, que aún dan tu suave vaho; he dejado sobre tu mesa los libros abiertos, y abiertas se han quedado las cortinas, todo expectante como tus ropas, que casi logran cuajar tu bulto arrancado.
Murmúrame en el sueño, neto y rotundo, tu nombre y mi nombre. Lo escuche así yo, durmiendo, y despierte recién nacida de perdón.
Nosotras te queremos y te buscamos cada día,
Yin; amor nuestro. Las dos seguimos viviendo contigo y para ti. Yin, sin olvido
alguno, con los ojos puestos en tus ojos dulces y queridos.
.
.
Yin, chiquito nuestro, tú no has
perdido una sola gota de nuestro amor; tú nunca nos perderás.
Tú estás, Yin, en nuestra memoria despierta y estás también en nuestro corazón dolorido.
Pero es en nuestro espíritu en donde tú, chiquito nuestro, estás con nosotras sin tristeza alguna y sin queja alguna dolorida.
Tú estás, Yin, en nuestra memoria despierta y estás también en nuestro corazón dolorido.
Pero es en nuestro espíritu en donde tú, chiquito nuestro, estás con nosotras sin tristeza alguna y sin queja alguna dolorida.
Allí estás tú con nosotras y en el alma de
nuestra alma, estamos siempre allí, estamos íntegros, limpios de toda miseria,
reconciliados los tres, abrazados y felices.
Allí es donde querríamos verte siempre, recibirte y tenerte, amor nuestro; darnos a ti, gozar tu compañía, asomados por gracia nosotros tres a la Eternidad.
Ayúdate a ti mismo y ayúdanos a nosotras para que vivamos con frecuencia allí contigo, juntos los tres en ese punto de gracia. Y para que los tres seamos allí purificados y allí iluminados.
Vida nuestra, amor nuestro, pena y alegría nuestras, chiquito Juan Miguel, flor de nosotras.
.En donde ahora estés, amor mío, sé feliz,
sé feliz.
La felicidad tuya nacerá de tu alma y no de lo que te acontezca, así sea lo mejor.
La felicidad tuya nacerá de tu alma y no de lo que te acontezca, así sea lo mejor.
El Cristo que está en ti te dará la alegría. Acuérdate que Él va en ti, va contigo: te conduce y marcha a tu lado.
.Únete a El, mi amor, vuélvete a El, mi amor.
.Si en tu nueva Patria, en tu zona, en tu reino de hoy, existen espíritus angélicos sutilmente alertas para proteger y guiar, alégrate de ser el heredero de la redención que te trajo Cristo a la Tierra.
Y alégrate también, mi Yin, mi Juan Miguel, de nuestro pobre amor que te cubre, te bendice y te sigue eternamente.
Mi pensamiento va a encontrarte, niñito mío; él hace camino por encontrarte y quedar contigo.
Es mi amor el que va en busca tuya; es la fidelidad de mi amor, chiquito mío.
Mi espíritu desea quedar contigo mientras mi cuerpo duerme. Por abrazarte, por acariciarte, por sentirte y hacerte una larga compañía.
(Oraciones a Yin y por Yin, Fragmento. Palma Guillén las titula: "Oraciones por
Juanito")
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