miércoles, 14 de abril de 2010

NARRADORES SIN FRONTERA - Hernán Rivera Letelier último producto de exportación




Desde Isabel Allende a Diamela Eltit, pasando por Ampuero, Simonetti, Guelfenbein, Skármeta y Bolaño, son muchos los escritores chilenos que han conseguido un lugar en la escena mundial de las letras. El Premio Alfaguara de Novela que obtuvo esta semana Hernán Rivera Letelier es un aporte más a la internacionalización de nuestra literatura a través de diversos caminos.

por María Teresa Cárdenas

"Me parece un gran escritor, y la fiebre que ha desatado es de un nivel intelectual bastante alto. Pero si lo mencionas en la calle, nadie sabe quién es". Lo dijo Isabel Allende, la escritora superventas, reconocida y admirada por lectores y transeúntes del mundo, refiriéndose al conocimiento en Estados Unidos de Roberto Bolaño, nuestro más célebre escritor de culto, una exportación no tradicional cuya temprana muerte -ocurrida en 2003, a los 50 años de edad- fue un aporte extraliterario -y dramático- a su descubrimiento dentro y fuera del país. Dos narradores que al cabo de los años han venido a convertirse en nuestras principales cartas de presentación en el concierto internacional de las letras, ese donde Pablo Neruda y Gabriela Mistral -y con ellos la Poesía chilena con mayúsculas- han llevado la batuta.

Entre uno y otro, sin embargo, hay numerosos nombres y estilos. Y también varios caminos para llegar a Roma... y a muchas otras capitales del mundo.

Después de un primer paso bastante obligado, contar con un agente literario, Guillermo Schavelzon -precisamente uno de los más conocidos en el mundo hispano después de Carmen Balcells y el que más chilenos tiene en su cuenta- establece algunos requisitos para internacionalizar una obra literaria. Según él, es necesaria "una calidad literaria de excepción, o un éxito de ventas enorme. Lo que no indica que teniendo una u otro haya garantías". Y va más allá: "Diría que todo depende de poder encontrar al editor o la editora, no la editorial, capaz de entusiasmarse; de la coyuntura económica y comercial (hay momentos en que las editoriales corren más o menos riesgos: hoy, ninguno); de saber presentar la obra como corresponde (trabajo del agente), y de un porcentaje de imponderables mayor del que imaginamos".

Pero hay otros impulsos nada despreciables, como los premios literarios. Ganador del XIII Premio Alfaguara de Novela por su libro inédito El arte de la resurrección , Hernán Rivera Letelier no sólo recibirá 175 mil dólares (cerca de 93 millones de pesos): además verá su obra publicada en toda Hispanoamérica en el mes de mayo.

Schavelzon, agente de Rivera Letelier -así como de Roberto Ampuero, Pablo Simonetti, Carla Guelfenbein, Marcela Serrano, Elizabeth Subercaseaux, Alberto Fuguet, Jaime Collyer, Mauricio Electorat, Sergio Gómez, entre otros-, reconoce que "un premio internacional ayuda mucho, en todos los sentidos. Es una excelente excusa para un lanzamiento con fuerte inversión, y se hace más atractivo para los medios". Sin embargo, advierte que Rivera Letelier "es ya conocido en muchos países y en otros idiomas", lo que es una muestra, según él, de que la temática local no dificulta la difusión. Porque sus novelas, puntualiza Schavelzon, "no sólo transcurren en Latinoamérica, sino concretamente en Chile y en el desierto pampino, con personajes que uno no podría imaginar en otro sitio".

Cuál es el secreto, entonces: "Hernán Rivera tiene una escritura creativa, que no pone dificultades al lector. Estoy seguro de que no piensa en sus colegas ni en los críticos ni en los académicos cuando escribe. Eso los lectores lo agradecen. En todos los idiomas".

Pero es el propio Rivera Letelier quien pone matices respecto de su experiencia con los lectores extranjeros: "Buenísima en Francia e Italia; buena en España y Latinoamérica; no tan buena en el resto del mundo". Y respecto del premio, espera que le ayude en Estados Unidos, "donde aún no he podido entrar". Sin embargo, sobre las dificultades con la traducción, dado su estilo barroco y lleno de giros locales, dice que han sido "más bien pocas; las palabras y los dichos complicados los trabajo junto a los traductores".

Opinión que confirma Anne Marie Métailié, su editora francesa: "Publicamos a Hernán desde 1997 con La Reina Isabel; hasta ahora hemos presentado seis títulos con una importante recepción de la prensa literaria. El éxito le debe mucho al talento de su traductora (Bertille Hausberg), quien supo encontrar una lengua que preserva el sabor de los textos tan particulares de Hernán. Sus libros no son best sellers en Francia, pero se venden bien y tienen lectores fieles".

Premios y premios

Pese a que ya tenía un nombre reconocido en el extranjero, el Premio Planeta de Novela que Antonio Skármeta obtuvo en 2003 por su novela El baile de la Victoria logró la ampliación de su circuito de lectores. "El premio trae consigo ediciones masivas, lo que significó que la obra tuviera mucha visibilidad. Siempre un premio es relevante y arroja beneficios de popularidad hacia los libros anteriores y posteriores del autor. Todos se benefician de este interés y dejan al escritor y a su agente en mejores condiciones", afirma.

Y aunque admite que hay premios de distinta índole, algunos más apreciados por la crítica -él mismo ha obtenido el Grinzane Cavour (2000) y el Premio Medicis (2001), ambos por La Boda del Poeta como Mejor Novela Extranjera publicada en Italia y Francia, respectivamente-, rechaza la distinción entre el reconocimiento al libro masivo y al de calidad. "Hay obras de gran calibre, aceptadas por la crítica y bien vendidas. Otras que son de mucha complejidad y que tienen menos lectores. Y está bien que coexistan". Contento por el Premio Alfaguara otorgado a Hernán Rivera Letelier, dice que "lo han obtenido muy buenos escritores".

Lo cierto es que los premios de editoriales siempre despiertan sospechas. Y no es extraño si se consideran algunos de sus efectos "colaterales": asegurar a un autor en la editorial que ya lo publica, tentarlo a que se cambie definitivamente a la editorial que va a sacar la novela ganadora, prestigiar el premio otorgándoselo a un autor de renombre. Sobre estos dos últimos efectos se especuló en el caso de Jorge Edwards, quien en 2008 obtuvo el Premio Planeta-Casa de América -dotado en ese momento nada menos que con 200 mil dólares- por La casa de Dostoievsky . Habrá que ver con quién publica su próxima novela -que ya parece estar lista- este escritor distinguido con el Premio Cervantes en 1999 y hace unos días con la nacionalidad española.

A la conquista de los mercados

Pero hay casos en que las editoriales son más directas y sencillamente acuden a la "grúa" cuando les interesa el volumen de ventas de un autor. Lo habitual es que ese escritor también tenga proyecciones en el exterior, por lo que, aparte de una contundente suma como anticipo, le ofrecen una mayor "cobertura" internacional. Lo más relevante hasta ahora ha sido la gestión de editorial Norma, que de Planeta se llevó hace un par de años a Roberto Ampuero - El caso Neruda - y a Pablo Simonetti - La barrera del pudor -, ofreciéndoles a ambos sumas equivalentes a los premios citados: entre 170 y 200 mil dólares.

Más discreta, aunque igualmente atractiva, fue la oferta que recibió Carla Guelfenbein para abandonar Alfaguara e irse a Planeta, donde publicó en 2008 El resto es silencio -después de El revés del alma y La mujer de mi vida -, que ya cuenta con traducciones al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y portugués. La mujer de mi vida , en tanto, ha conseguido 15 traducciones, incluido el codiciado inglés (con distribución a Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Inglaterra).

Madre que estás en los cielos y La razón de los amantes , de Simonetti, fueron distribuidas por editorial Planeta en Argentina, Colombia, México, Perú y Venezuela. Norma amplió el circuito a todos los países donde la editorial colombiana tiene sede -14 en total- e integró a España en los viajes de promoción. A seis meses de su publicación, La barrera del pudor cuenta con 60 mil ejemplares publicados en español; 25 mil de ellos distribuidos en España y Latinoamérica. Asimismo, las dos primeras novelas están publicadas en Italia, Brasil, Grecia, Israel y Holanda, y las mismas editoriales, más otras tantas, ya han manifestado su interés en traducir La barrera del pudor , por la cual acaba de firmar un contrato con una editorial taiwanesa.

Después del boom literario de los 60, la Madre Patria parece no haber perdido su rol estratégico. Según Guillermo Schavelzon, "España es el paso de todos los latinoamericanos hacia Europa. Porque aquí está el centro de decisión de la edición en castellano, aquí están las agencias literarias, y por aquí pasan los editores extranjeros. Además, hay que tener en cuenta que en España se venden 18 veces más libros que en Argentina, 36 veces más que en Chile, en fin, que este es un mercado enorme. Esto no es solamente algo comercial, es un problema de culturas centrales y culturas excéntricas, tan bien explicado por Bourdieu".

En España, además, se concentran las corresponsalías de prensa, representaciones de ferias y oficinas de gestión cultural europeas, lo que genera aún más contactos para los escritores y la posibilidad de ser invitados a eventos literarios, un paso complementario en este camino internacional.

El crimen paga

"Estoy consciente de que ha sido el éxito de mis libros en Chile lo que ha despertado el ojo de las editoriales de otros países", ha dicho Roberto Ampuero, quien, con su detective Cayetano Brulé y también con dos novelas al margen de la saga policial - Los amantes de Estocolmo y Pasiones griegas -, ha conquistado ampliamente los mercados internacionales. Radicado en Iowa, Estados Unidos, después de una vida que lo ha llevado a varios destinos en el mundo, sus novelas han sido publicadas en América Latina y España, y han sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, chino, sueco, portugués, griego y croata.

En el mismo género policial aunque con menos volumen de ventas, Ramón Díaz Eterovic, creador del detective Heredia, tiene varios de sus libros publicados en España, Italia, Francia, Alemania, Portugal, Grecia, Croacia, Holanda y México.

Otro autor que ha incursionado en el género policial es Luis Sepúlveda, hoy radicado en Gijón, donde cada año se celebra la Semana Negra. Con una aventurera biografía, en la cual muchos reconocen su gran capacidad de fabulador, Sepúlveda logró el estrellato con su novela Un viejo que leía novelas de amor , publicada por Tusquets en 1992, traducida a 14 idiomas y de la cual se dice que ha vendido 18 millones de copias. Premio Primavera de Novela 2009 por La sombra de lo que fuimos , se le ha distinguido además como Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa.

También radicada en el extranjero, en Estados Unidos, Elizabeth Subercaseaux obtuvo en 2009 en Alemania el Liberaturpreis con Una semana de octubre , de pronta reedición en Chile. Según su agente, la novela Un hombre en la vereda será llevada al cine en los Estados Unidos y con ella abre una serie policial con los títulos Asesinato en Zapallar , Asesinato en La Moneda y Asesinato en Vitacura.

SUPERVENTAS MUNDIAL

ISABEL ALLENDE EN CIFRAS

Más de 12.000.000  número de copias vendidas en el mundo de  "La casa de los espíritus".

Más de 56.000.000  copias vendidas de todos sus libros.


Resonancia académica
No sólo el volumen de ventas o los premios han permitido que los autores chilenos sean conocidos más allá de las fronteras. También las universidades y la crítica académica les han otorgado en algunos casos un sitial de privilegio. Es el caso de Diamela Eltit, Global Professor de escritura creativa en la Universidad de Nueva York, hasta donde se traslada en septiembre y durante cuatro meses.

El peruano Julio Ortega, crítico literario y catedrático de la Universidad de Brown -donde creó el programa de Estudios Transatlánticos-, afirma que "los libros de Diamela Eltit se estudian y leen en las universidades norteamericanas más que los de cualquier otro autor chileno, en español y en su traducción al inglés. Hay más ensayos sobre su obra que de Isabel Allende -explica-. Pero son dos mundos de lectores aparte, el universitario y el general". Para Ortega, Diamela Eltit "representa la capacidad de consistencia, de comunicar una inmediata veracidad, pero también la hoy rara integridad literaria".

Traducida a varios idiomas y publicada en prestigiosas editoriales -Suhrkamp, en Alemania; Marcos y Marcos, Italia; Denöel, Francia, y Grove Atlantic Press, Estados Unidos, más Planeta para Chile y el cono sur, y Anagrama en España-, Tengo miedo torero (2001) situó a su autor, Pedro Lemebel, en las ligas internacionales de literatura. Sin embargo, también ha conquistado las aulas académicas. Así, en 2004 fue invitado a la Universidad de Harvard como conferencista y en 2007 participó en un simposio que le dedicó a su obra la Universidad de Stanford.

Fuente: emol.com 28.03.2010

6 comentarios:

Alex Perez dijo...

Luisa, gracia por tu visita y lindo comentario.
abrazos.
Alex

Bernard Peres Poirot dijo...

Fantastico sitio!! felicitaciones Luisa.

Luisa García dijo...

Saludos Alex, Bernard... un honor que me visiten. Abrazos.

crucify dijo...

Hola..sabes necesito saber de cuándo es "Asesinato en Vitacura" sabes?

crucify dijo...

Cualquier dato te lo agradecería :)))

Luisa García dijo...

Lo lamento, no tengo ese dato, busque en la red y no tuve suerte. Saludos cordiales.
Luisa