sábado, 26 de diciembre de 2009

PINTORES EN LA BLOGÓSFERA

Ya sea como principio mágico, como objeto utilitario o decorativo, vinculado a las creencias o secularizado, como portador de un canon de belleza o baluarte de anti-cánones y resistencias, ya como fuente de ideales y utopías o como bandera de lucha y contracultura... el Arte es inherente a la genética humana. La presencia de pintores/as y sus obras en nuestra blogósfera, viene a ser la encarnación virtual de dicha constante histórica y vital. En estos meses de correrías por diversos blogs, me los he encontrado por aquí y por allá y este post viene a ser un pequeño reconocimiento a aquella trascendental labor, ejemplificada, en este caso, en Luisa García y en Alex Pérez. (ambos me han autorizado para usar estas imágenes).



Mi reproducción: Calas, óleo sobre tela 60 x 40
Luisa García - Chile



Evidentemente, tengo una especial predilección por las calas. Por tanto, la temática de esta obra, me cautiva de por sí. Al observar este ramillete, siento que su autora ha escudriñado a través de las figuras, su composición y la densidad atmosférica que las rodea, en dos lineamientos antagónicos que se instalan como tales en el plano, dándole carácter y contundencia a la pintura. Por una parte se recoge la fuerza expresiva y teatral que estas flores poseen y, por otra, hay un trabajo de contención de esa misma energía. Sin duda, son estas calas muy expresivas. Aguzadas, dinámicas, como a punto de estallar, casi tortuosas en su afán de liberación; exacerbadas en su gestualidad hasta el punto exacto que genere una distorsión elocuente de la forma, imprimiendo tensión y dramatismo al conjunto. Y ese punto exacto lo da, precisamente, la composición que las contriñe y las aprisiona en el tiesto de cobre; parecen pugnar por tener presencia principal en la escena, atiborradas, se nos muestran desde disímiles miradas y ángulos espaciales, permitiendo una penetrante observación que estruja sus posibilidades formales y ellas, posan en distintas actitudes y posturas, reclamando, cada una, especial atención. Y lo logran, cada cala es única, protagonista principal, haciendo honor a ese misterio de la naturaleza (incluida la humana), donde los especímenes de una misma clase poseen una identidad insustituible y diversa.

Un fondo terroso que no distrae la atención, más atmosférico que cromático, al servicio del motivo y que le otorga por contraste, mayor brillantez y realce. El recipiente de cobre, unifica fondo y figura y sirve de pretexto para que la luz se manifieste, una luminosidad tenue y focalizada que casi es apagada por el blanco

pregnante y matizado de las flores contrastadas agudamente con el verde, también perentorio, de las grandes hojas.

La estructura que sostiene a la figura central es tan sólo una seña, sin embargo con un peso más bien escultórico transmite bien la sensación de base y sustento; el drástico cambio de tonalidad acompañado de tenues juegos de luces y sombras generan un contrapunto con el resto de la pintura, la desrigidizan sin que se pierda por completo su sello: cierto hieratismo que deviene en ícono y que convoca al símbolo. En tal sentido, la cala caída, la solitaria, la que sobra, la que escenográficamente yace a los pies del ramo, adquiere una presencia potente. Es un gran signo, grandilocuente, tanto para la estructura composicional de la obra como para su contenido. En una abierta diagonal, como un pequeño cuerpo en escorzo, nos permite descubrir el "invisible" entramado de líneas (diagonales, horizontales y verticales) que sujetan la imagen, así como las relaciones geométricas que se establecen entre los elementos y, sin duda, completa de manera intensa la percepción simbólica del tema. Podrían desaparecer algunas flores del jarrón, pero esta cala no. En cierto sentido, ella es el cuadro.

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Fieles artefactos ("FAITHFUL ARTIFACTS")
Oleo 30 x 40
Alex Pérez, pintor chileno


Naturaleza Muerta, óleo (http://perezart.blogspot.com)

Como toda Naturaleza Muerta, ésta instala la convergencia entre el mundo natural y el mundo de los objetos, hermanando lo dado y lo creado, la mano de la madre tierra y la mano humana; y de muerto, este pequeño fragmento, diminuto detalle de nuestro vasto mundo… nada tiene. La luminosidad liviana y traslúcida en la que este sencillo motivo se encuentra, le toca mágicamente posesionándolo en un espacio-tiempo que escapa de la realidad más contingente, a pesar de ser su más fiel retrato. He aquí una posible clave en esta tela para su salto desde lo real a lo hiper-real, un artilugio que hace de la exacerbación de la realidad más doméstica y cercana, un trance hacia otra dimensión que se intuye y se percibe en una suerte de pálida presencia.


En esta obra, el artista no deja nada al azar, por el contrario, es un trabajo de estudio, concienzudo en sus órdenes y normativas académicas. La paleta cromática está restringida, tan sólo unas pocas gamas e intensidades, subsidiarias unas de otra, casi ausentes, como si el color fuese una fantasmal sensación que al manifestarse, moldea el cuerpo de la composición. Esta corporeidad se obtiene mediante la cuidada ubicación de unos cuantos tonos en unas cuantas partes, a través de la sincronía rítmica resultante de dichas combinaciones y de las relaciones visuales que esos toques de color generan entre las distintas piezas del todo. Así, la totalidad se une con estos omnipresentes hilos. Mas, nada de esto se estructuraría, si no fuese por el gran protagonista de esta pintura: la sábana o paño blanco que es fondo, base y soporte, construida con gran oficio y simpleza, sin abusar de los drapeados, haciendo aparecer la mesa desde el manejo de las perspectivas, transformándose en un crisol especular para esa espectral existencia del color que, desde los motivos representados, disueltas ya sus formas, se avizoran allí, como almas desprendidas de la materia que las ata.

Un resultado elegante, que equilibra aspectos aparentemente opuestos. Por una parte, la simpleza y humildad de ese detalle íntimo y hogareño, heredero de la pureza e inocencia de los objetos retratados; por otra, la majestuosidad que alcanza, esa apertura hacia lo no real que quizá también pudiese homologarse a la transmutación de lo doméstico a lo divino, poniendo ante nuestros ojos la condición sacra y universal de las cosas más sencillas y cercanas.




4 comentarios:

Luisa García dijo...

Querida Eva. Quiero decirte que todo este análisis tan pedagógico, tan bien explicado, para tanta gente que quiere escudriñar y aprender sobre pintura (como yo) en este caso las calas y su composición, todo mérito va en dirección del autor, que es un pintor creo de nombre Ernesto Díaz. Mi único mérito ha sido reproducir su composición haciéndole pequeños cambios que me parecieron adecuados en cuanto a alguna tonalidad y la base que en el original es algo parecido a un mantel y que cambié para dar un aspecto de piedra. Debo ser muy honesta en esto, no quiero apropiarme de méritos que no me corresponden porque respeto absolutamente la creatividad intelectual. Como te he comentado en alguna ocasión, soy una apenas aprendiz, autodidacta, me encanta la pintura porque encuentro en esta disciplina un momento de goce espiritual que me hace la vida más llevadera y me provee de horas absolutamente para mi mundo interior.

Como se que tienes moderación de comentarios te dejo en libertad de publicar o no este mea culpa que hago aquí.

Por cierto, seguiré perseverando para ver si llegado el momento soy capaz de componer mis propias obras y de esta forma aceptar los análisis que correspondan a mis propios méritos.

Un abrazo y gracias.

25 de diciembre de 2009 15:35

Eva Magallanes dijo...
Luisa querida, todos somos aprendices; está bien la aclaración pero no te restes méritos, copiar es precisamente la mejor forma de aprender, no hay ningún gran maestro que no haya copiado a otros y las destrezas que se muestran en ésta, tu versión, son mérito tuyo. Sólo te falta perder el miedo y emprender el vuelo pues claramente condiciones tienes y, lo más importante, te gusta pintar y sientes que es benéfico para ti.
Estas Calas son muy afortunadas, son de Ernesto, son tuyas, son mías y de todos y de todas las que las observen.

25 de diciembre de 2009 18:14

Alex Perez dijo...

Luisa, hola
Soy Alex Perez el pintor de la naturaleza muerta sobre la cual escribio Eva, esa obra tiene un nombre y ese nombre es un complemento inseparable para la apreciacion de ese cuadro, su nombre es:
"FIELES ARTEFACTOS" y en Ingles, idioma que generalmente uso para la mayoria de los nombres de mis obras es: "FAITHFUL ARTIFACTS" , es un Oleo sobre tela de 30 x 40 cm.(12 x 16 pulgadas)
Lo que escribio Eva se ajusta perfectamente a mi idea y sentido de esa pintura, lo cual se lo agradezco, seria bueno agregar el verdadero nombre de esa obra y su autor en tu articulo y tambien en el de Eva.
Deseandote a ti y los tuyos un saludable, feliz y prospero año 2010!
Alex Perez

Alex Perez dijo...

tambien seria agradable dar a conocer en ese post que soy un pintor Chileno.
saludos.
Alex

Luisa García dijo...

Acogida tu sugerencia Alex. Saludos de fin de año, que el 2010 sea de muchas buenaventuras. Un abrazo.