sábado, 2 de enero de 2010

DOS DE ENERO - En memoria de Vicente Huidobro




INVIERNO PARA BEBERLO

El invierno ha llegado al llamado de alguien
Y las miradas emigran hacia los calores conocidos
Esta noche el viento arrastra sus chales de viento
Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas
Oíd crepitar el arcoiris mojado
Bajo el peso de los pájaros se ha plegado
La amargura teme a las intemperies
Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso
Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis
Sacudiendo siempre ese abanico vegetal
Seducciones de antesala en grado de aguardiente
Alejemos en seguida el coche de las nieves
Bebo lentamente tus miradas de justas calorías
El salón se hincha con el vapor de las bocas
Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
Y hay moscas
Sobre los suspiros petrificados
Los ojos están llenos de un líquido viajero
Y cada ojo tiene un perfume especial
El silencio es una planta que brota al interior
Si el corazón conserva su calefacción igual
Afuera se acerca el coche de las nieves
Trayendo su termómetro de ultratumba
Y me adormezco con el ruido del piano lunar
Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia

Cae
Nieve con gusto a universo

Cae
Nieve que huele a mar

Cae
Nieve perfecta de los violines

Cae
La nieve sobre las mariposas

Cae
Nieve en copos de olores
La nieve en tubo inconsistente

Cae
Nieve a paso de flor

Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo
Simiente de sonido de campanas
Sobre los naufragios más lejanos
Calentad vuestros suspiros en los bolsillos
Que el cielo peina sus nubes antiguas
Siguiendo los gestos de nuestras manos
Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias
Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío
El cielo emblanquece nuestra atmósfera
Entre las palabras heladas a medio camino
Ahora que el patriarca se ha dormido
La nieve se desliza se desliza
                               se desliza
Desde su barba pulida



BORRADOR DE CARTA A JUAN LARREA
24 Septiembre, 1947. Santiago

Querido Juan,

Debo disculparme por el retraso con que respondo a tu carta de fines de Mayo, pero he estado de una pereza que pasa todas las medidas

-sobretodo en lo de tomar la pluma y escribir. La guerra me fatigó como si yo la hubiera hecho solo contra el universo entero. Me bastará decirte que ni siquiera he dado un paso para la publicación de mis libros, dos de los cuales fueron anunciados en Francia ya en 1945, en Uruguay y en Chile en entrevistas y artículos durante mi regreso y apenas mi llegada acá en Noviembre del 45. Especialmente dos de ellos "Utilidad de las Estrellas" en prosa y "El Precio del Alba" poemas, algunos leidos en radios en Europa y en Uruguay a mi paso por mi Montevideo donde me quedé reposando dos o tres días.

Trabajo bastante en el campo, me gusta ver crecer lo que yo siembro. No estoy pesimista, ni mucho menos. Pendant la vie il faut vivre. Vivo arreglando mi parque en una casa frente al mar que te espera a tí y a todos los tuyos sin perder la ilusion de que un día vendras a habitarla conmigo y los míos, cuando el cuerpo te pida un verdadero descanso entre verdaderos amigos. Me quedé con una parte de una vieja hacienda de mis padres y de mis abuelos a orillas del Pacífico que para mí lo es de toda paz.

Estoy de acuerdo con muchas cosas que dices en tucarta, pero puedes creerme que mi poesía obedece siempre a estados muy autenticos de mi espíritu y contra eso no puedo hacer nada. Yo tambien a veces prefiero aquella de mi juventud, otras prefiero una más pesimista todo depende del período en que me encuentro. No soy tu, mecánico ni unilateral en mis reacciones.

Creeme que no recuerdo las reservas que haya hecho respecto a tu libro, sin embargo estoy cierto de haberte escrito en linea general que me gustó y me interesó mucho y siempre ví en él el lado poética fuertemente desarrollado. Si te hablé de Kierkegaard sería tal vez porque este creía en el aparecimiento de un hombre nuevo, de una nueva conciencia despues de haber superado la angustia, ahondandola y agudizandola en sus valores esenciales. Y de Unamuno seguramente porque como recordarás él siempre decía a los sudamericanos de Paris que acaso nuestro rol histórico era crear un nuevo tipo humano menos aplastado por fuertes herencias que el Europeo. Cosa que muchos creíamos entonces sin nesecidad de conocer su pensamiento. En verdad no recuerdo lo que te haya dicho en mi carta.

Es evidente que nuestras experiencias nos han llevado por caminos muy distintos. Te confesaré que los libros de interpretaciones basados en las coincidencias no me apasionan, ni el mismo Freud tampoco, ni la Gradiva ni el Leonardo de Vinci. Todo eso me parece falso y ademas con el sistema de coincidencias se puede tirar la manta para donde se quiere, un poeta de imaginacion puede mostrar lo que se le antoja; todo depende de su agudeza. Entonces en ellos sólo me interesa la facultad poetica del autor que le permite establecer relaciones mas sutiles y en mayor número que a los demás.

Si Napoleon hubiera pintado a los 20 años su autorretrato en un islote en medio del océano par mí sería una simple casualidad. Snte. Hellene petite íle... no significa nada. La mas vulgar casualidad.

Los hombres aman lo maravilloso, especialmente los poetas, y lo maravilloso a pasado a manos de la ciancia. Los poetas se sienten tan huérfanos de maravillas que ya no saben qué inventar. Esto solo prueba que la poesía murió, es decir lo que hasta ahora hemos llamado poesía. Seguramente vendrá otra clase de poesía.. si es que el hombre necesita de ella. Nosotros somos los últimos representantes irresignados de un sublime cadaver. Esto lo sabe un duendecillo al fondo de nuestra conciencia y nos lo dice en voz baja todos los días. De ahí la exasperación de nuestro pecho y de nuestra cabeza. Queremos resucitar el cadaver sublime en vez de engendrar un nuevo ser que venga a ocupar su sitio. Todo lo que hacemos es ponerle cascabeles al cadaver, amarrale cintitas de colores, proyectarle diferentes luces a ver si da apariencias de vida y hace ruidos. Todo es vano. El nuevo ser nacerá, aparecerá la nueva poesía, soplará/ un gran huracán y entonces se verá cuan muerto estaba el muerto. El mundo abrirá los ojos y los hombres naceran por segunda vez -o tercera o cuarta..

Esta carta ya se pone aburrida, disculpame. La cortamos antes que parezca discurso.

(En: Vicente Huidobro. Poesía, Madrid nº30-32, Ministerio de Cultura,1989)

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Vicente Huidobro nació en Santiago de Chile el 10 de enero de 1893.
Murió frente al mar, en Cartagena (Chile), en 1948, y frente al mar (o tal vez sobre él, como reza su epitafio) reposan sus restos en el camposanto de la bella localidad chilena.
 
Su hija mayor, Manuela, y Eduardo Anguita escriben el epitafio:
«Aquí yace el poeta Vicente Huidobro / Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar».

4 comentarios:

Eva Magallanes dijo...

Luisa!... me acabo de percatar que no había hecho click en seguir... ¡ y que nos hemos seguido, nos hemos seguido !. ¿Cómo va la vida?

Leo este poema de Huidobro y siento que debió haber nacido después de cuando nació. Es una poesía con otro norte, con otro horizonte, con otra proyección, distinta a la de sus contemporáneos. Me gusta porque no tiene el tono mesiánico de Neruda. ¡" Y me adormezco con el ruido del piano lunar"!

Aprovecho de invitarte a:
http://elsurnuestro.blogspot.com
Allí continuamos con nuestro pequeño ejercicio de enlace entre identidad latinoamericana y nuestros modos de expresar y de decir.

Te dejo besos y abrazos!

Luisa García dijo...

Hola Eva! Huidobro nunca dejará de sorprenderme. Su carta no es poesía también? Gracia por la invitación, iré en vuelo directo a elsurnuestro, total me queda cerca!! Cariños a manos llenas!

HOMERO dijo...

Huidobro vivió una época muy dura para la humanidad; ni mas ni menos que 2 guerras mundiales, de allí su comentario sobre la muerte de la poesía. Contrariamente, los poetas en esta época llenaron de ganas de vivir los infiernos de las trincheras y sí; tal como lo perfiló dio a luz una poesía humanista y como antítesis una cultura light. Un abrazo Luisa. H.

Luisa García dijo...

Huidobro, sin duda un grande de la poesía, hasta hoy resulta tan lúdico, tan fresco y genial. Sigue encantando con su estilo único.